miércoles, 23 de noviembre de 2011

La pega soñada


Parece el trabajo ideal. Como sueldo bruto se ofrecen 6 millones 94 mil pesos, y se reajusta por IPC en enero de cada año. Y aunque, claro, descontados impuestos y cotizaciones provisionales, la renta líquida queda en 4 millones 450 mil pesos, dependiendo del puesto puedes llegar a ganar en asignaciones especiales hasta 9 millones 380 mil pesos.

Te pagan todo: gastos de representación por 2 millones 77 mil pesos (que además no hay que rendir), bencina, te dan 48 pasajes de avión ida y vuelta al año a cualquier destino dentro de Chile y otros 12 tickets liberados, es decir, endosables. Si además se necesita viajar fuera del país, se ofrece un descuento de un 10% en Lan.

La cosa no queda ahí porque además de la oficina central de trabajo, el puesto estipula el pago del arriendo de una segunda oficina con internet más servicios básicos, 500 mil pesos para teléfono de red fija y celular, dos computadores, impresora y 12 mil fotocopias gratuitas anuales.

Como el puesto en cuestión no es cualquiera, se necesita de secretaria, que por supuesto viene incluida en la oferta. No sólo eso, sino que hay 2 millones 249 mil pesos disponibles para contratar asesores.

Ah, se me olvidaba. El ofrecimiento incluye un millón 200 mil pesos para auto y chofer mensual.

El trabajo parece fácil, pero tiene algunas complejidades. De cuando en cuando hay que discutir con los compañeros de oficina y sentarse a negociar con la competencia. Eso sí, de no llegar a un buen acuerdo, no se arriesga despido alguno. De hecho, el sistema que se utiliza para llenar la vacante casi siempre garantiza el puesto de por vida, aunque cada cuatro u ocho años, dependiendo del cargo, el trabajador se somete a una evaluación que, dado el método usado, es casi un mero trámite.

No hay que ir todos los días a la oficina. De hecho, oficialmente hay que marcar tarjeta seis veces al mes, dos por semana excluyendo la cuarta, en la que se confía que el trabajador contratado esté supervisando en terreno su pega.

Puesto así, el trabajo parece sencillo. Un regalo. Ciertamente no lo es. Senadores y Diputados, los trabajadores de los que hablamos en cuestión, saben de los sinsabores de su oficio, pero tendrán claro, supongo, que su ocupación se acerca mucho más a una pega ideal que a un quehacer tortuoso, indeseado y de mala paga. Por lo mismo no dejan de sorprender las declaraciones de la Senadora UDI Ena Von Baer, designada a dedo en el cargo sin haber pasado por el trámite de la elección popular, cuando dice este lunes en el diario La Tercera que “la política es dura y muchas veces uno tiene ganas de tirar la toalla". No hay duda que miles de chilenos quisieran las retribuciones que acompañan su puesto.

El trabajo legislativo ha estado duro. Pero seamos justos. De un total actual de 38 senadores, desde marzo a la fecha sólo dos de ellos tienen un 100% de asistencia. Se trata del Radical José Antonio Gómez y la DC Ximena Rincón. En el caso de los diputados, de un total de 120, sólo 8 no han faltado nunca a una sesión. Son los UDI Romilio Gutiérrez, María José Hoffmann e Issa Kort; el PPD Enrique Jaramillo; los DC José Miguel Ortiz, Sergio Ojeda y René Saffirio, y el PS Marcelo Schilling.

Hay inasistencias justificadas. El caso del PRO René Alinco -el más ausente- porque estuvo 42 días preso por conducir en estado de ebriedad. O el de la RN
Lily Pérez, que faltó 35 días por enfermedad. Una justificación más digna que la otra, claro está.

Enjuiciar a nuestros parlamentarios por su asistencia, podría ser visto como injusto. Habrá quienes dirán que lo que corresponde es evaluarlos por la cantidad de mociones que han presentado. El problema es que medirlos con esa vara distorsiona el resultado porque en muchos casos hay exceso de entusiasmo en introducir proyectos, pero ausencia casi total de éxito porque en su mayoría no fueron bien negociados, requerían de la venia del Ejecutivo o derechamente porque eran malos, para la galería. Un saludo a la bandera y nada más.

Lo que se espera de ellos son resultados. Están puestos en el Parlamento para eso, parlamentar, dialogar y lograr consensos. No para leer de ellos quejas por lo ingrato del trabajo o lo duro de negociar un presupuesto. Mucha responsabilidad podrá tener el Ejecutivo en que el Congreso se tarde casi un mes en negociar la partida asignada a Educación 2012, pero si los legisladores no dan el ancho en la única habilidad por la que han sido puestos en el cargo, la de negociadores, entonces no están calificados para el cargo. Y menos, claro, con ese sueldo.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Zonas saturadas y latentes


Para los habitantes de la Región Metropolitana, hablar de contaminación, particularmente cuando se refiere a contaminación atmosférica, es una cuestión recurrente. Sin embargo, tenemos poca conciencia de lo que pasa en otras zonas del país; pese a que crecientemente se ha comenzado a hablar de la contaminación que provoca la leña en diversas ciudades del sur de Chile, poco sabemos de la contaminación que provocan las industrias en distintos lugares del territorio nacional en el agua, aire y suelo.

Abordar la problemática de la contaminación y entender qué es y cómo se determina una zona saturada o latente, o cómo se elabora e implementa un plan de descontaminación, es un tema complejo para el ciudadano medio y requiere contar con conocimientos respectos de la legislación ambiental chilena. Como consecuencia, este pasa a ser un tema de expertos del cual la ciudadanía queda marginada, aunque vive día a día sus consecuencias.

Lo primero que es necesario saber, es que en nuestro país existe un marco jurídico, una normativa que define conceptos y parámetros para determinar qué es y qué no es contaminación. La Constitucion Política de la República en su artículo 19 N° 8 garantiza el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, aunque esta disposición viene con “letra chica”, contenida en la Ley de Medio Ambiente N° 19.300, que define el concepto de contaminación como la presencia en el ambiente de sustancias, elementos, energía o combinación de ellos en concentraciones y permanencia superiores o inferiores, según corresponda, a las establecidas en la legislación vigente. Esto significa que sólo se entiende por contaminación aquello que está definido en alguna regulación vigente, es decir, si un contaminante -por ejemplo, “dioxinas”- presenta concentraciones que no están definidas, simplemente no es considerado un contaminante para las leyes del país.

Así, la forma que tiene la regulación chilena para reconocer un contaminante es a través del establecimiento de normas en relación al agua, aire o suelo, en las que se determinan concentraciones máximas permitidas. Estas normas pueden ser de dos tipos: de calidad o de emisión. Las normas de calidad establecen parámetros, es decir, niveles permitidos para un contaminante a nivel del país; es el caso de la norma del PM 2,5. En cambio, las normas de emisión son aquellas que establecen parámetros para uno o más contaminantes medidos en la fuente emisora, por ejemplo, la norma de emisión para centrales termoeléctricas.

Pese a contar con definiciones de conceptos y un marco regulatorio general, nuestro país no ha elaborado normas de calidad ni emisión para aire, agua o suelo para muchos de los contaminantes presentes en Chile. Es más, pese a que la ley ambiental es del 1994, el proceso de elaboración de normas ha sido extremadamente lento, lo que lleva a preguntarse por la razón de esta demora. La respuesta es bastante simple: según nuestro marco regulatorio aquello que no está normado no es contaminación y esto favorece el desarrollo de actividades productivas con bajo nivel de control.

La ley ambiental, además, acuña dos conceptos relevantes: el de zonas saturadas y latentes. Las zonas saturadas son aquellas en que una o más normas de calidad ambiental se encuentran sobrepasadas. En tanto, zona latente es aquella en que la medición de la concentración de contaminantes en el aire, agua o suelo se sitúa entre el 80% y el 100% del valor de la respectiva norma de calidad ambiental. Sin embargo, como hemos señalado, si no existe una norma, es casi imposible declarar una zona saturada o latente para uno o más contaminantes. Sólo excepcionalmente se puede establecer una declaración de este tipo monitoreando una zona particular en la que se presume que existen niveles altos para un contaminante, como ocurrió con los primeros planes de descontaminación, anteriores a la ley ambiental.

Para mayor complejidad y asombro de los ciudadanos, sólo se puede elaborar un Plan de Descontaminación en una zona que ha sido declarada como saturada para una norma de calidad ambiental, ya que el propósito de estos planes es volver a los límites permitidos en la norma de calidad.

Una vez clarificados estos conceptos resulta evidente que tenemos un grave problema como país, en primer término porque estamos extremadamente atrasados en la dictación de normas de calidad y emisión, que son el primer paso para establecer zonas saturadas o latentes.

Actualmente las zonas declaradas saturadas y/o latentes son Andacollo, Calama, Concepción, Temuco y Padre las Casas, Tocopilla y el valle central de la VI Región. En tanto, las zonas que cuentan con planes de descontaminación son Caletones, Chuquicamata, la Fundición Hernán Videla Lira, Potrerillos, el Complejo Industrial Ventanas, María Elena y Pedro de Valdivia y la Región Metropolitana.

Sin embargo, sabemos que existen muchos otros lugares en condiciones críticas; Así, respecto al material particulado 2,5, Santiago presenta un promedio anual de 24,9 ug/m {+3} (microgramos de material particulado fino por metro cúbico de aire), mientras que ciudades como Rancagua, Talca, Curicó, Temuco, Valdivia y Coyhaique, superan los 40 ug/m {+3}, muy superior a la recientemente norma aprobada por el Ministerio del Medio Ambiente, que fijó un límite de 20 ug/m {+3}, y que entrará en vigencia el 1 de enero de 2012. Pese a que esta situación se conoce desde hace años, y que en el caso de regiones se ha agudizado de manera persistente, estas ciudades no han sido declarados zonas saturadas o latentes. Una declaración de este tipo obligaría a establecer un monitoreo permanente, reducción de emisiones por parte de las industrias y en definitiva poner en marcha planes para garantizar la calidad de vida de las personas.

De acuerdo al estudio de Análisis General de Impactos Económicos y Sociales de la norma chilena, cerca de 10 de los 16 millones de chilenos viven diariamente con niveles que sobrepasan la norma norteamericana. Esto nos enfrenta a una situación compleja, ya que vivimos en un territorio que carece de normativa ambiental suficiente para garantizar que las personas no sean afectadas en su calidad de vida y salud cuando tienen que vivir en zonas cercanas a fuentes contaminantes, como por ejemplo, industria minera, termoeléctricas, celulosas, por nombrar sólo algunas.

Uno de los casos más evidentes y emblemáticos es el de Puchuncaví- La Greda, donde curiosamente está operando un plan de descontaminación desde el año 1992, pero que aparentemente no ha servido para reducir niveles de contaminación hasta lo permitido por la normativa vigente.

La pregunta de fondo es hasta cuándo las autoridades van a seguir evitando el tema y eludiendo la responsabilidad que tienen frente al país, pues hasta ahora, como en muchos otros temas, en materia ambiental nuestras autoridades han optado por cumplir sólo con los anuncios y titulares de los temas, pero en la práctica hay un vacío o abiertamente se engaña a la ciudadanía con la letra chica.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Humor en Twitter


Siempre se habla de las “redes sociales“ como potentes herramientas para la comunicación , la rápida información, la libertad y protección que nos da para poder expresarnos a favor o en contra del gobierno, etc. Pero pocas veces se habla de la inmensa capacidad que tiene para hacernos reír, y que es probablemente, una de las razones por las que muchos de nosotros tenemos cuentas permanentes.

Recuerdo que me reí mucho cuando Fernando Paulsen tuiteó sobre la gratuidad de la educación en Finlandia, y un tuitero le replicó con un “¿por qué le hecha mas carbón al fuego?” a lo que Paulsen respondió: “para que tus hijos sepan la diferencia entre echar y hechar”. Si bien es cierto no fue pensado como un chiste, se esparció rápidamente como tal y causó risa entre los lectores.

Hacer humor en Twitter no es fácil. La primera limitación son los benditos 140 caracteres. Se necesita una buena capacidad de redacción para poder escribir en unas cuantas palabras un chiste que logre en el lector una carcajada. Pero son esos mismos 140 caracteres lo que le da al humor en Twitter un encanto particular, ya que expresarse en ese escueto espacio, no es tarea fácil, y no cualquiera lo puede lograr.

Ejemplos de lo anterior:

@AleStuardo: “El metro es una máquina del tiempo; siempre me lleva al pasado. Al pasado a poto, al pasado a ala, al pasado a cigarro...“

@Fjmedina: “Quise hacerme judío pero al momento de la circuncisión no me dio el cuero”.

La segunda limitación es la red social en sí. Muchas veces el humor hiere susceptibilidades, especialmente cuando se bromea con personajes públicos. Lo que lleva a perder seguidores o a recibir comentarios negativos, como si se tratara de un público que abuchea y pide bajar al humorista del escenario.

Y eso es justamente Twitter para muchos, un escenario. Donde nuestros seguidores son nuestra audiencia y el RT es el aplauso.

Quizás la protección que nos da el anonimato en Twitter evita el miedo al ridículo y por supuesto expande nuestras posibilidades, al punto de bromear y ridiculizar a personas y personajes como si se tratase de amigos cercanos que en algún momento no determinado nos dieron su confianza para recibir bromas, pesadeces e insultos.

En cuanto al humor se trata, podríamos clasificar a los usuarios en distintos grupos:

Contingencia: Los personajes involucrados en los hechos noticiosos de la actualidad han sido fuente de inspiración para muchos usuarios. Por ejemplo, ya existen en Twitter cuentas como las de Sor Paula (@sor_paula), Karadima (@cura_karadima), e incluso el toro Frutilla (@_ToroFrutilla).

Politica: Existe una larga lista de tuiteros relacionados al humor político. En general, critican el desempeño del personaje al que hacen alusión. Destacan Rodrigo Hinzpotter (@Hinzpotter), Ena Ton Taer (@EnaTontaer), Camilo Escalopa (@CamiloEscalopa), Augusto Pinochet (@pinochet1973), Ricardo Lagos Webas (@LagosWebas), Francisco Widal (@FranciscoWidal).

Personajes: La idiosincrasia chilena da para todo, incluso para representarnos virtualmente. Este grupo de tuiteros hace humor a partir de las diferencias sociales, culturales y el uso del lenguaje como herramienta clave. Probablemente en este grupo están los tuiteros mas populares y si bien es cierto en algunos de ellos el total de sus twitts no son exclusivamente humorísticos, el estilo de escritura es la característica principal y la que causa gracia. Destaco a @elquenoaporta con su ironía y sarcasmo, @weonchaquetero, @Roto_ordinario y @ElProfesorNod por sus notables salidas de madre y a @flaitechileno con su humor escatolálico y por supuesto a su antítesis, @elABC1, con sus humor elitista y educado.

Comediantes: Profeso gran admiración por este grupo. Tuitero que se aprecie de tal debe tener por lo menos a uno de estos personajes en sus time lines. Estos son humoristas de tomo y lomo. Usan a su favor el lenguaje y la limitación de caracteres para idear chistes y juegos de palabras. Destacan: @AleStuardo, @alejomentirosky, @el_reguleque, @iamflaite, @fjmedina, @claudioalvarez, @parquearaujo, @jpolave.

Y así esta larga lista continua.

El humor es personalmente lo que más me gusta de esta plataforma de comunicación. La abundancia de chilenismos, bromas y chistes es material para escribir un libro. Pero mientras no se siga considerando al humor como un complicado ejercicio de creación y expresión, no existirá nunca el debate ni el reconocimiento a aquellos que se esfuerzan por hacernos sonreir.

jueves, 29 de septiembre de 2011

No tiene quien le escriba...


Todos saben bien las pretensiones del Alcalde de Providencia quien, producto de la movilización de los estudiantes secundarios, desea cerrar los establecimientos educacionales de la comuna, así como establecer reglas de selección asociadas al domicilio de los estudiantes, pues en su opinión los responsables de los “desmanes” y el “descontrol” son estudiantes de fuera de su comuna.

Aunque a estas alturas salvo él y sus subordinados, el resto de las instituciones y personajes públicos han repudiado su decisión, él la ha defendido sosteniendo que la ley lo respalda y que lo que ha tratado de hacer es respetar el Estado de Derecho y sostuvo que el que “está con la ley está conmigo”. Incluso afirmó que el propio Ministro de Educación sabía de las medidas que adoptaría, lo que sin embargo el propio Bulnes se encargó de desmentir.

Pero más allá de la discusión pública, el Alcalde Labbé se equivoca. La ley no está con él en relación a estas medidas. Es él quien se encuentra infringiendo la regulación en materia de educación.

Como el edil debiera saber, las municipalidades se encuentran sometidas a un doble estatuto en materia educacional. Por un lado, en su condición de organismos del Estado deben permitir hacer efectiva la garantía constitucional de acceso a educación gratuita y, por la otra, invisten la condición de sostenedores, en tanto son receptores de subvención escolar, sujetos entonces a las condiciones impuestas en tal modalidad por parte del Gobierno Central.

Bajo ambas condiciones, carecen de autonomía desde el punto de vista de los elementos determinantes de la política pública en Educación, quedando sujetas en todo a las regulaciones y autorizaciones del Ministerio.

En efecto, es la ley quien establece que los establecimientos no pueden disponer de criterios de selección, sino tan sólo criterios de admisión en donde, dado el contexto de la misma, no es posible imponer condiciones o exigencias de carácter particular, dentro de las cuales cabe el domicilio del alumno y, además, es la ley la que condiciona que las medidas que se puedan adoptar en dichos establecimientos se deben realizar considerando las reglas definidas y acordadas en la comunidad escolar (condición esencial en el actual marco regulatorio), y en relación con aquellas de carácter estructural, a la autorización del Ministerio de Educación.

El Alcalde olvida que la única hipótesis en que la ley admite como relevante el domicilio del estudiante y su familia, es en el caso de que un establecimiento opte por el financiamiento compartido con el consentimiento de los padres. En tal caso, la ley señala que no se puede excluir de la educación gratuita a quien no puede contribuir a dicho financiamiento, siempre y cuando esté domiciliado en la comuna. Fuera de esa hipótesis el domicilio no es un factor de selección.

Pero además, la decisión de Labbé afecta el núcleo del modelo de subvenciones ideado por el Gobierno Militar. Este descansa sobre la base ideal de que el estudiante y su familia son titulares de un subsidio que pueden utilizar en el establecimiento que elijan, de manera que genere los incentivos para que los colegios compitan por los mejores estudiantes con indiferencia del lugar donde ellos estén domiciliados.

Lo que hace el Coronel es actuar en contra de ese modelo y más bien preferir aquel en el cual la educación pública debe proveerse obligatoriamente por distribución territorial, lo que ciertamente atenta en contra del núcleo y corazón del modelo que él dice admirar.

El Alcalde olvida que el Estado de Derecho no es el que él declare como legítimo, si no que el que frente a la discrepancia lo resuelven terceros, como los jueces. El 26 de julio el Alcalde interpuso un recurso de protección en contra de los centros de alumnos de distintos colegios de su comuna, que se encuentra en actual tramitación (rol 10777- 2011) y cuya orden de no innovar, para proceder al desalojo, fue rechazada por la Corte, pese a lo cual igualmente actúo de modo unilateral, sin que los jueces resuelvan aún el fondo del recurso.

Actuar en sentido contrario supone que el Derecho lo definiría el Coronel. En tal caso se equivocó de siglo y de cargo. Este no es principios del S. XVIII y él no es Luis XIV.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Apagón de conciencia


Acabamos de vivir uno de los peores apagones de los últimos años. Una falla en el sistema de transmisión del SIC hizo que más de la mitad de los chilenos sintieran el desagrado y desamparo de vivir sin energía. Es de esperar que esta incomoda experiencia sirva para que reflexionemos y, lo que parece un hábito reflejo, como apretar el interruptor y que la luz aparezca por arte de magia, se transforme en comprender que lo que hay detrás de una ampolleta prendida es un complejo sistema técnico y de voluntades.

Hace mucho tiempo que se sabe que el sistema de transmisión del Sistema Interconectado Central (SIC) no da para garantizar la seguridad del sistema y que éste podría colapsar en un plazo no mayor a dos años. Actualmente, hay en evaluación ambiental proyectos de generación por más de 10.000 MW que requieren nuevas líneas de transmisión para materializarse, pero lamentablemente el proceso de aprobación de estos sistemas es cada vez más complejo, no sólo por estar sometido a una regulación obsoleta, sino porque el país no tiene la conciencia de lo que significa la energía.

Hace más de un año duerme en el Congreso un proyecto de ley que agiliza el trámite de constitución de concesiones eléctricas de transmisión, pero éste al parecer no es de interés de los Parlamentarios, los mismos que están pidiendo respuestas, explicaciones y responsables por el apagón del sábado. Y la misma ciudadanía que ayer no pudo hacer su vida normalmente es la que se opone a todo tipo de proyecto, como si la energía se generara y transmitiera de manera espontánea y remota. Finalmente, la autoridad gubernamental que hoy exige todo el rigor de la ley, es presa fácil del impacto comunicacional, capaz de ceder antes las presiones, incluso por sobre la ley… basta ver el caso Barrancones.

En vez de indignación deberíamos sentir vergüenza. Vergüenza de ser incapaces de una mirada estratégica como país en materia energética, al igual que muchas naciones asiáticas, europeas y, sin ir más lejos, latinoamericanos con los que ingenuamente pretendemos compararnos, competir e imitarnos. La única indignación que tengo, es comprobar que una vez más comienzan a aparecer los argumentos fáciles y simplistas que no hacen más que engañar a nuestro ciudadano que ya, saturado de abusos, opta por una visión parcial del problema.

El único y gran responsable de este apagón se llama Chile en su sentido más amplio: sus autoridades, políticos, ciudadanos y empresas. Este país no ha logrado generar la conciencia ni el apego estratégico suficiente que permita darnos cuenta de que todo lo que esta sociedad pide es energía. Lo queremos todo a cambio de nada. ¿Qué sacamos con discutir sobre matriz energética, invertir en energías renovables, limpias y alternativas si no se invierte en transmisión? La energía no se trasmite por generación espontánea, sino que requiere de líneas que afectan la propiedad ajena, alteran el medio ambiente y el paisaje. Es la sociedad la que debe ponerse de acuerdo en esta materia y son sus autoridades y políticos los que deben dar el tono de madurez a la discusión. Aunque eso cueste imagen y votos.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Dolorosas pero necesarias


En tres oportunidades distintas durante el día, el Presidente Sebastián Piñera se encargó de señalar que todo apunta a que fue un brusco cambio en las corrientes del viento lo que provocó la caída del avión CASA C-212 en el archipiélago de Juan Fernández. Pero no sólo eso. Planteó taxativamente que el vuelo respetó todos los protocolos de la Fuerza Aérea. El mandatario sabe del tema. Es piloto y fue dueño de una de las aerolíneas más importantes de Latinoamérica. Aún así, persisten muchas dudas. Demasiadas.

Es probable que las condiciones climáticas hayan sido efectivamente las causas de la tragedia, pero sería necesario aclarar si el avión pudo haber tenido posibilidades de maniobrar de forma más efectiva.

Desde la FACH se ha insistido en que el avión había cumplido con los tiempos de vuelo programado y, por lo mismo, tenía reserva de combustible necesaria para efectuar varios intentos de aterrizaje. Lo que no se ha despejado con total claridad es si la nave llevaba sobrepeso. De haber sido así, y aun cuando haya cumplido con el cronograma de viaje, un exceso de peso le habría hecho consumir más combustible.

El CASA lleva la sigla de C-212, que corresponde a la inicial del fabricante, al número de motores (dos en este caso), y al número de pasajeros que se planteó como objetivo: 12. Aunque las naves han sufrido variaciones, el aparato accidentado se adaptó para transportar a un total máximo de 22 personas, y el viernes iba con 21: 18 pasajeros más tres tripulantes. La pregunta es si esa adaptación incluyó mayor potencia en sus motores para soportar mayor peso.

A la duda anterior se agrega otra. El material de construcción para la ONG “Levantemos Chile” pudo haber generado aún más sobrepeso. Si esto es así, la nave pudo haber consumido más combustible de lo normal y tuvo que afrontar el aterrizaje en condiciones de inestabilidad.

Los que lo conocen bien describen al CASA como un “camión con alas”. Al tener tren de aterrizaje fijo, su desempeño aerodinámico es escaso. Esta nave tiene capacidad STOL, es decir, para despegues y aterrizajes cortos, y por lo mismo no está diseñada para maniobras complicadas. No al menos si lleva exceso de carga.

Bien se podrá contra-argumentar que esta clase de aviones ha viajado muchas veces a zonas como Juan Fernández y otras, y que no conocíamos de accidentes. Las estadísticas demuestran lo contrario. En Chile suma varias tragedias, incluyendo 11 muertos cerca de Cabildo en 1986, otro en Rancagua en 1995 y 14 en Michimahuída en 2000. A nivel global y considerando la cantidad de CASA construidos desde 1971, se reporta casi un muerto por avión fabricado. Así lo muestra el sitio Avitation Safety Network, que reúne las estadísticas mundiales de la seguridad aeronáutica.

Esta tragedia puede convertirse en una buena oportunidad para revisar también otras disposiciones que han levantado dudas en estos días. Según la reglamentación chilena de procedimientos aeronáuticos (DAP) 11 107 párrafo 1.1.3 señala que "no se permite la operación de vuelos hacia la Isla Robinson Crusoe de aeronaves que no cuenten con aeródromo de alternativa de destino". En español simple significa tener combustible para ir y volver porque no hay otra pista cerca. Quizás no es el motivo del accidente, pero habría que aclarar si se infringieron las normas.

Tema aparte son las características topográficas del archipiélago de Juan Fernández. Su pista de aterrizaje está ubicada en un peñón y expuesta a fuertes vientos y condiciones meteorológicas en extremo cambiantes. Es una de las más cortas del país, con 1.018 metros de longitud y tiene un ancho de 18 metros. Está construida de asfalto, lo que impide que aterricen en ella aviones con un peso superior a los 7.500 kilogramos. Es decir, no pueden acceder a ella aviones pesados -la razón por la cual el Hércules enviado el viernes tuvo que devolverse- y que, además, puedan efectuar despegues y aterrizajes cortos.
Para poder llegar vía aérea a Juan Fernández, los aviones deben cumplir una serie de requisitos dispuestos por la Dirección General de Aeronáutica Civil, DGAC, tales como contar con elementos de salvación marítima y equipos de comunicación especial. ¿Los tenía el CASA accidentado?

Como el aeródromo de Juan Fernández no tiene un tráfico intenso, no cuenta con torre de control. Tampoco existe un servicio meteorológico que pueda informar en forma precisa de las condiciones actuales y no tiene procedimientos de aproximación instrumental. Para poder aterrizar, los pilotos deben sobrevolar la pista, chequear que esté despejada, y observar la manga de viento para calcular al ojo la dirección y velocidad de este.

Después del tsunami, Juan Fernández se convirtió en una de las zonas más simbólicas del país. Todos nos conmovimos ante la historia de Martina Maturana, la niña de 12 años que esa madrugada del 27 de febrero de 2010 corrió a tocar el rudimentario gong para alertar a los isleños del tsunami que los azotaría.

Se hicieron promesas. Promesas de no olvidarlos. No dejarlos tan aislados. Ha pasado un año y medio y el gong sigue estando ahí. El aeródromo sigue siendo igualmente precario y las comunicaciones igualmente inestables. Moros y cristianos, Gobierno y oposición, todos dieron su palabra e hicieron ofrendas de mejores condiciones para una zona soberana tan clave como abandonada. Los pocos que estaban honrando su compromiso fueron los mismos que murieron en esa misión.

Una última cosa. Al no ser un vuelo comercial sino militar, no hay seguros para ninguno de los pasajeros. Un detalle que cobra especial importancia considerando que varias de las víctimas fatales dejan hijos, entre ellos el matrimonio de Sebastián Correa Murillo y Catalina Vela, padres de Laura, de 11 años; Sebastián, de 8, y Leonor, de 5.

En tiempos de dolor, las lágrimas opacan las preguntas incómodas. Que la pena no nos niegue las respuestas del por qué este accidente nos quitó a un puñado de hombres y mujeres que no habían echado al olvido al olvidado Juan Fernández.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Todos mienten


“Todos mienten” es una de las citas más conocidas y, curiosamente, no fue dicha por algún libre pensador sino que por un personaje ficticio: el mítico doctor Gregory House. La frase fue acuñada en un capítulo en que House asegura que los pacientes no dicen todo a sus médicos cuando son interrogados para descifrar la causa de sus síntomas. Y que, además, la enfermedad también miente al mostrar síntomas complejos sin un origen evidente. Creo que en Chile está pasando algo similar.

Esta semana he seguido en silencio el debate sobre educación. Y mi conclusión es que… ya no entiendo nada. Lo que partió como una reivindicación social a un sistema que lleva años formando a los mismos que hoy están tomando las decisiones en el gobierno, ONGs, empresas y universidades, derivó en exigencia de reformas constitucionales, asambleas, educación gratis, de calidad, sin lucro, equidad, inclusividad, e incluso, una nueva democracia. ¿En qué minuto me perdí en los discursos que ya casi no se habla de educación y las posturas se volvieron intransigentes, en que unos exigen respuestas a un 100% de sus demandas y los otros culpan de manipulación a los partidos? ¿Cuándo quedaron fuera las preguntas correctas? ¿Cuándo se dejó de pensar en el otro sin transparentar los reales intereses detrás de quienes han llevado a la radicalización de todo? En menos de seis meses Chile ha cambiado. Y no sé si para bien o para mal.

¿Por qué es importante hacernos las preguntas correctas?

A unos pocos kilómetros, en Brasil, se sigue construyendo y declarando un norte potente: ser potencia científica y tecnológica. Una declaración fuerte y con gran impacto, que se plantea ser parte del G20 en gloria y potestad.

El Ministerio de Ciencia y Tecnología ha invertido US$2.000 millones en la creación de 75 mil becas de posgrado para la formación de científicos e ingenieros en las mejores universidades del mundo. No contentos con eso, han dado pasos gigantes en el desarrollo de nuevos combustibles, incluso midiendo cuan verdes son sus compañías a través del Green Bovespa, en que los inversionistas pueden decidir sus inversiones pensando en compañías que hacen negocios “acorde a los nuevos tiempos”. Además, el sector privado aportó con 25 mil becas y se busca atraer a mil doscientos científicos de relevancia internacional, situando el foco también en mejorar la calidad de la educación básica porque se cree en que "un gobierno no debe apoyar a la ciencia, sino que apoyarse en la ciencia".

En mi experiencia me ha tocado numerosas veces enfrentar y desafiar a alumnos, quienes abiertamente declaran que las matemáticas, física, química o biología -“las llamadas ciencias duras”- no son de su agrado. Esto se extiende en los colegios, donde esas materias se consideran “impasables”, por lo que muchos optan por lo que creen más fácil -las mal llamadas “ciencias blandas-, tratando de evitar lo que hoy fundamenta el desarrollo de los países y el conocimiento en que se sustenta en la educación.

En temas ambientales esto se ha exacerbado. Mientras en el extranjero las palabras desarrollo, innovación e investigación han llevado a las nuevas economías a migrar a verdes y bajar la intensidad de carbono, en Chile se compran tecnologías afuera y se venden internamente sin ningún desarrollo. Pero eso sí… pintados de verde.

Esta semana me tocó asistir a dos grandes iniciativas que buscan dar impulso al espíritu verde de nuestro país: El seminario de Peter Senge sobre “Una Revolución Necesaria” traído por Seminarium, y la Cumbre de Sustentabilidad de la revista Capital. En ambos, me encontré con muchos que, como yo, trabajan en proyectos específicos sobre el tema, pero me llamó la atención que un porcentaje no despreciable de los asistentes en los pasillos declaraba que todo era marketing, que a pesar de que ellos buscaban promover la sustentabilidad en sus empresas a nadie le interesaba. O peor aún, que muchos ni siquiera conocían el término, aunque se paseaban hablando con propiedad de “cuan verdes eran”, al más puro estilo de una Sustainability Fashion Summit.

Peor aún, muchas empresas se declaran públicamente ser “carbono neutrales” o nos invitan a “sacar el hippie que llevamos dentro”, como si pagar por lo contaminado los librara de compromisos ambientales de reducción, eficiencia y menor impacto, sin escuchar a los expositores que explicaban que esto va mucho más allá de las relaciones públicas y que requiere de innovación, conocimiento y desarrollo.

A nivel de gobierno -y no sólo del actual- la conflictiva relación entre medioambiente y sociedad no se ha resuelto. Hemos firmado cuanto acuerdo internacional existe comprometiéndonos para el 2020 con un 20% de Energías Renovables No Convencionales. Hemos declarado nuestras intenciones de ser una “economía verde”, pero seguimos arrastrando casos como el de Ventanas en que familias completas están expuestas a emisiones, plomo y arsénico sin saber qué hacer, y donde se siguen aprobando centrales a carbón y hasta sus minas.

Al tratar de amarrar todos estos puntos, aparentemente inconexos, la pregunta es ¿en qué minuto se conectan?, ¿en qué momento dejamos de pensar en las futuras generaciones? Las decisiones y acciones que se toman hoy en materia educacional afectarán directamente a mis hijos. Los resultados de esas decisiones, afectarán a todo un sistema educacional y decidirán si cruzaremos o no la línea del desarrollo, de cuan innovadores seremos y, por qué no decirlo, cuan sustentables.

El gran problema es que cualquier decisión que se adopte hoy dará frutos en la próxima generación, entre quienes quizás empiecen a trabajar por un Chile Sustentable. Y lo que ellos hagan, tendrá consecuencias en la generación de mis nietos, la primera que viva en el Chile que hoy no estamos pensando.

Como todo está revuelto y, como dice doctor House, todos mienten, hoy solo puedo estar seguro de una cosa: existe una educación gratuita en el mundo, la que puedo inculcarle a mis hijos, enseñándoles a respetar, a no destrozar, a no mentir, a no robar, a ser responsables, esforzados y a pensar en sustentabilidad. Como lo decía mi abuela, quien sí pensó en mi generación, “la mejor educación comienza en casa”.

viernes, 5 de agosto de 2011

Qué nos pasó


Estoy bloqueado. Quiero escribir algo sobre lo que pasó ayer, pero no sé por dónde empezar. Son demasiadas aristas, demasiados intereses, demasiadas (malas) decisiones tomadas de lado y lado.

Podría, por ejemplo, partir por criticar la no autorización de las marchas de los estudiantes. Gesto prepotente, innecesario, que creo no hizo sino detonar la rabia acumulada. Para muchos no se trataba de marchar por la educación, sino de marchar porque nadie puede impedirlo. Pero no sé si es el comienzo que quiero.

Podría también comenzar preguntando cómo llegamos a esto. En qué minuto una demanda legítima por un tema fundamental perdió el rumbo y mutó en caos, en miles de estudiantes –y no estudiantes– gritando contra Carabineros, contra el gobierno… contra cualquier cosa. Gritos por educación, ayer no escuché ninguno.

Otra posibilidad sería comenzar condenando las palabras de Jaime Gajardo, eterno presidente del Colegio de Profesores, una vez más –y como siempre– siendo parte del problema y no de la solución. El mismo que ayer vertió expresiones –unos dicen antisemitas, otros xenófobas, a mí me da lo mismo el calificativo– absolutamente inapropiadas, que en nada ayudan a la solución del conflicto.

También, por qué no, podría partir con un chiste fácil del tipo “el aire está enrarecido, y no me refiero a las lacrimógenas”, pero no me convence. O hablar de las cacerolas sonando como hace muchos años, y de cómo tuve que explicarle a mi hija –que no podía dormir con el ruido y no entendía de qué se trataba– que eso era porque queremos que todos los niños, no importa su condición, puedan tener una buena educación.

Podría, sí, partir criticando el actuar de Carabineros, absolutamente desmedido y casi fuera de control, con guanacos, zorrillos, bastones, escudos, lacrimógenas y todo el etcétera de instrumental disuasivo/represivo que conocemos. O el de los manifestantes, destruyendo todo a su paso.

No sé, sinceramente, cómo partir. Sí tengo claro cómo cerrar: no me gusta lo que está pasando en nuestro país. No me gusta la intransigencia, la polarización, la falta de diálogo. No me gusta el absolutismo, el “la culpa es del otro”. No me gustan los empates morales, ni la desigualdad que vemos día a día. Hoy, me apena decirlo, no me gusta Chile. Y lo peor –lo que de verdad no me gusta– es que no veo por dónde se comienzan los arreglos.

viernes, 1 de julio de 2011

Mañas en el baño



Todos somos mañosos, cual más cual menos. Hay que asumirlo. En mayor o menor medida, cada uno tiene sus preferencias, sus obsesiones, sus rutinas. Sus mañas, al fin y al cabo. Las mismas que con los años se van acentuando y, claro, fijando. No es cosa de llegar y decirle a alguien que lleva varias décadas haciendo algo “a su manera” que cambie. No, porque la maña se afirma con el paso del tiempo. La frase hecha cae de cajón: “el hombre es un animal de costumbres”.

Personalmente me asumo mañoso en extremo. Desde que tengo recuerdo lo he sido, y ya está dicho, la condición se ha ido acentuando con los años. Que tampoco son tantos, que quede claro. Pero es que me gusta hacer las cosas a mi manera. Que las cosas luzcan como a mí me gusta. Que no me vengan a cambiar mi particular y sagrado statu quo.

En mi caso –y en el de muchos mañosos que conozco– hay un lugar que reúne la mayor cantidad de mañas: el baño. No sé por qué, pero es ese santuario del aseo humano, ese vertedero de desechos fisiológicos, el que concentra tal vez la mayor cantidad de manías.

La situación empeora cuando se decide compartir la vida –y el baño– con otra persona. Las mañas que se habían desarrollado tranquilamente se juntan con otras, y se produce el choque. El campo de batalla habitual: el baño, claro.

A continuación, algunas mañas propias y ajenas que se dan en este particular espacio. Si se siente identificado, no es casualidad: pese a que me reconozco mañoso, estoy seguro de que comparto mi condición con muchos.

Por cierto, una precisión: todas las mañas a continuación explicadas se refieren al baño de la casa, a ese espacio tan propio, tan personal y hogareño, y no a los baños públicos, que dan para cualquier cosa. Aclarado este punto, ahora sí.

La tapa del WC arriba. Obsesión preferentemente femenina, es pelea común en casi cualquier pareja heterosexual. Tema recurrente en asados, comidas y juntas varias, nunca he logrado que una mujer me explique por qué la posición “normal” u “obvia” de la tapa es abajo y no arriba. Si alguien conoce la razón, que me lo explique, por favor.

Las puertas abiertas de los botiquines. Esta es personal. Me molestan profundamente. En mi actual baño, con botiquín de puertas correderas, por antiestético. Eso de exponer los personales afeites e implementos de aseo –sea cual sea la zona a asear– me parece de una impudicia insoportable. En el caso de mi anterior baño, se sumaba al aspecto estético el de seguridad personal: la puerta se abría hacia fuera, justo sobre el WC. Más de una vez mi mujer dejó la puerta abierta y al levantarme al necesario acto de micción matutina –medio dormido, por cierto– el cabezazo contra el canto de la puerta me hizo maldecir a viva voz. La solución fue el canje: cada vez que me encontraba la puerta abierta, dejaba la tapa del WC arriba. Pavlov tenía razón.

El jabón con pelos. Simplemente repugnante, incluso cuando son pelos propios. Si son ajenos, tanto peor. En este punto, cabe destacar que no todos los pelos son igualmente repulsivos. El grosor, nivel de rizado y, se adivina, lugar de origen, determinan un claro escalafón de asquerosidad, tema en el que no profundizaré.

Los pelos por todas partes. En el suelo, el lavatorio, la ducha o tina –tina de hidromasajes, para los más pudientes– o donde sea, los pelos olvidados son algo en extremo desagradable.

Las toallas en el suelo. Los ganchos, perchas, barras y demás implementos para colgar se inventaron por algo. El suelo es lugar para los –de ahí el nombre– pisos de baño. No para las toallas. Esos montones arrugados, con más de una toalla, me parecen francamente desagradables.

El tubo de pasta de dientes. Esta es una de mis peores mañas, lo sé. El tubo en cuestión debe estar inmaculadamente apretado, desde el fondo hacia la boca. Nunca –en serio, nunca– por la mitad. Menos así a la rápida, dejándolo arrugado. El ideal son esos aparatitos con una base y un tubito en el cual se inserta el extremo inferior, y que al darlo vuelta se va enroscando pulcramente. Además, el tubo debe estar siempre tapado y su boca limpia. Nada de tubos con restos de pasta seca en la boca, por favor.

El lavatorio escupido. Espantoso. Encontrarse con espuma de lavado de dientes ajeno esparcida por el lavatorio debe ser una de las sensaciones más desagradables al ingresar a un baño. La cosa empeora si el lavado se produjo hace mucho rato y la espuma está seca.

El papel higiénico arrastrándose. Claro, con el tirón el rollo sigue dando vueltas y el papel se arrastra por todo el baño. ¿Es tan difícil sacar papel con cuidado o, en el peor de los casos, dar un par de vueltas en sentido inverso para devolverlo al estado que le corresponde? Aprovecho: la punta del papel debe salir hacia adelante, y no pegada a la pared, para evitar contorsiones al momento del uso.

Las salpicaduras, primera parte. Las tapas, bordes, suelo o cualquier superficie salpicada de orina me produce terribles sentimientos respecto de quien originó las salpicaduras. El tiempo también empeora las cosas en este caso, ya que las gotas –pozas, en el peor de los casos– con el pasar de las horas se convierten en una costra amarillenta capaz de perseguirme en mis peores pesadillas.

Las salpicaduras, segunda parte. El rayado de cancha, las pecas, la pelada de forros. Múltiples términos para una misma y desagradable situación: los restos de desechos orgánicos adheridos a los bordes interiores del WC.

Los flotadores. No me extenderé en explicaciones, ya que me parece que la denominación es demasiado explícita. Restos del naufragio, a la deriva en el mar del WC. Encontrarse uno puede llegar a ser motivo de divorcio.

lunes, 20 de junio de 2011

Esos días


Son días nublados. No sólo allá arriba. Debajo de ese cielo que nos mira sin entendernos, para nada, estamos nosotros. Y vivimos días nublados en los que nadie comprende por qué estamos como estamos. Son días que en realidad han sido años. Es una temporada que nadie sabe cuándo comenzó ni menos cuándo piensa terminar. Una época de más incertidumbres que de certezas.

Son días en que protestamos. Días en que por fin decidimos sacar la voz. Pero nos movilizamos pidiendo lo que nadie está realmente dispuesto a dar. Exigimos cambios, pero fuimos garantes durante demasiado tiempo de lo mismo que ahora queremos modificar. Acogimos y avalamos y nos beneficiamos de un sistema que ya no nos acomoda. Pero a los que sí, no están disponibles para rectificarlo en nada. Y por eso protestamos.

Son días en que nos rebelamos contra el abuso de poder. Y le ponemos nombre y cara a esa rebeldía, aunque no conozcamos el fondo del sistema contra el cual nos movilizamos. Hoy es Hidroaysén. Hoy es la educación. Mañana, quién sabe. Incluso podemos no saber lo que queremos, pero al menos sí sabemos lo que ya no nos interesa o nos sirve.

Son días en los que la autoridad no entiende o no quiere entender por qué la ciudadanía se queja. Porque, claro, son días en que la economía crece y el desempleo baja. No entiende, como a nosotros también nos cuesta hacerlo a veces, que crecimiento no es sinónimo de desa­rrollo.

Son días en que algunos pelean por causas propias. Pero son días en que también lo hacen por causas ajenas. Y cuando eso ocurre, se está peleando por causas justas. Pero son días en que la justicia no es igual para todos. Porque si a un cliente lo pillan robando en una tienda, lo califican y condenan como a un delincuente, pero si es el dueño de esa tienda el que le roba al cliente, al delito se le llama “accidente” o “mala práctica”. No son, por ende, días justos.

Son días en que a veces somos víctimas, pero otros victimarios. Clamamos igualdad, cambios y justicia, pero no siempre damos lo mismo que pedimos.
Tenemos demasiado pero creemos que nunca lo suficiente. Otros tienen menos que nada, pero se habían conformado pensando en que ya era mucho.

Así como pedimos, a nosotros también nos piden, pero tampoco estamos dispuestos a dar. Somos caritativos menos veces de las que pedimos lo que nos parece justo.

Son días en que nos quejamos del sistema. Y como nuestras demandas no son escuchadas, aparece la frustración. Y de ahí al rencor el tranco es en realidad un paso demasiado corto. Y por lo mismo son días en que no amamos tanto, porque gastamos más tiempo en odiar.

Son días en que protestamos por el otro y exigimos igualdad por el que es distinto, pero al final del día no nos juntamos con ellos. Preferimos estar con nuestros iguales y nos enojamos si alguien se atreve a calificarnos como diferente. Aceptamos a los gays, pero no queremos uno en nuestras familias.

Compadecemos al ignorante, pero que se cuide el que ose a ponernos en esa categoría. Criticamos al ambicioso, pero queremos tener lo que no podemos.

Aceptamos al indígena, pero no lo integramos. Y si lo hacemos, jamás lo ponemos a nuestra altura. Nos mostramos tolerantes, pero detestamos al que piensa distinto, cayendo en una contradicción tan común como absurda.

Son días en que nos preocupan nuestros jóvenes, pero olvidamos a nuestros viejos. Queremos nuevas generaciones más educadas e integradas, pero ni nos acordamos que las anteriores a ellas están abandonadas a su suerte, con pensiones de miseria e incluso con menos cariño que plata.

Son días en que nuestra naturaleza está herida de muerte, pero hacemos más por meter el dedo en su yaga que en curar lo que se pueda.

Nos aferramos a lo que podemos, pero ya ni eso. Porque queremos creer, pero incluso hasta en eso fallamos.

Son días en que hablamos sin conversar y oímos sin escuchar. Por eso pedimos, pero no nos atienden. Por eso nos piden, pero no damos nada.

Son días nublados. No sólo allá arriba. Debajo de ese cielo que nos mira sin entendernos, estamos nosotros. Y pedimos y esperamos. Pero no pasa nada. Y nos piden y esperan, pero tampoco. Por eso ese mismo cielo es el que, como no comprende, se ha vuelto incapaz de llorar.

Supongo que en algún punto del camino nos extraviamos. Por eso son días nublados. Porque si no sabemos para dónde vamos, cuando lleguemos vamos a estar perdidos.

jueves, 9 de junio de 2011

¿Qué puede estar pensando el Presidente?


“¡Pero cómo un 36 por ciento de apoyo! Esto está malo. ¿Eso nomás? No entiendo. Hinzpeter algo me había advertido, pero no pensé que sería tan poco. Llegando a Chile le voy a pedir a Adimark que revise los datos de su encuesta. ¿¿¿Qué??? ¿¿¿Y subí en la desaprobación hasta el 56%??? Ah, no. Ni en el peor de mis sueños me imaginaba tanto rechazo. Y yo que creí que con el fecundo crecimiento económico y la creación de nuevos empleos iba a capitalizar algo. Pero, ¿nada?. Si hasta en los pocos atributos en que había subido, ahora bajé.

¿Qué pudo haber pasado? Ya me había imaginado yo que la marcha contra la central de HidroAysén me repercutiría. ¿Habrá sido sólo eso?

Ah, se me olvidaba la movilización de los estudiantes secundarios. Menos mal que los pingüinos hasta ahora no han salido a la calle. Pero, no, no puede ser sólo eso. Algo más está pasando que no estoy viendo. Y eso que yo soy bueno con los números.

Ya, si ya sé que hay un problema comunicacional. Me lo dicen todos, pero no puede ser esa la causa principal. ¿O sí? Me carga cuando Carlos Larraín tiene la razón, pero parece que le apuntó cuando me dijo el otro día que no puedo gobernar sin dialogar. Es verdad que no tengo la mayoría en el Congreso. Probablemente me esté equivocando al mandar ahí proyectos sin haberlos negociado antes con la oposición. ¡Es que son tan tercos! No sólo no me quieren sino que tampoco me escuchan. Y entre ellos están tan desordenados que, aunque quisiera, tampoco sabría con quién negociar. El desorden interno que tienen desde que les gané en las elecciones no me ayuda tampoco a poder generar diálogo. No es que quiera hacerlo, pero parece que voy a tener que intentarlo. Ya veré con quién.

Mmmm, igual creo que no es lo único. Hay algo más. Porque, ahora que lo pienso, los problemas de diálogo y comunicación no sólo son con los contrincantes. Al interior de la Alianza la cosa tampoco anda bien. No soy santo de devoción de la UDI, eso lo tengo claro, pero a lo mejor podría hacerle algún guiño para que no me hagan ruido interno. Voy a tener que zanjar luego esta cuestión de la unión gay y dejarles claro que no pretendo ni por un segundo permitir el matrimonio homosexual. ¿Será suficiente? No me gusta nada esto de que los diputados del partido estén escribiendo una carta pública para criticar mi manejo del tema y menos que digan que eso es un reflejo de la mala conducción de mi Gobierno. Ya me lo había advertido la Ena en un mail. ¡Ah, la Ena! Esa es otra con la que voy a tener que conversar. Lindas las fotos que se tomó para esa revista, simpática la humorada, pero menos maquillaje y más mano dura. Igual la pobre no lo debe pasar bien. Si hasta el ministro de Salud salió a contradecirla.

Ahí hay otra cosa. No lo había pensado. No puede ser que cada vez que me meto a Internet para revisar las noticias, me encuentre con un problema al interior de mi propio equipo. A lo mejor es cierto entonces que hay un problema de diálogo. No estoy hablando con la oposición, tampoco con el Congreso y hay problemas comunicacionales dentro de mi gabinete. ¿Y si hago un cambio? Igual llevo 14 meses y ya se han ido seis ministros. Y yo que quería llegar invicto hasta por lo menos la mitad de mi período. Qué más da. Si ya cambié media docena, podré sacar a otros, ¿pero a quién? Me dicen que a la vocera, pero ¿a quién pondré ahí? ¿Habrá un Francisco Vidal de derecha? Mmmm, pero tampoco sé si sea ella la culpable de la falta de comunicación. ¿Y si pongo a Golborne en su lugar? Porque pucha que lo quiere la gente. Tiene el doble de popularidad que la mía. Pero no, tiene la pega de discutir la matriz energética. No puedo desvestir un santo para vestir a otro. ¿Y Lavín? No, tampoco. Ese funciona bien haciendo cosas. Así lo conoce la gente.

No está fácil la cosa. Yo pensé que con el buen balance y los anuncios que hice el 21 de mayo, algo iba a capitalizar. Pero no, tenían que hacerme protestas en el Congreso. ¿Qué les ha dado a todos por protestar ahora? ¡Se me olvidaba! Que no se me pase decirle a Hinzpeter lo mal que estuvo con eso de sacar y reponer las bombas lacrimógenas. Apuesto a que eso tampoco ayudó mucho.

Lo único que me tranquiliza es que, por ahora, nadie está capitalizando mi mal momento. La Concertación tiene más rechazo que apoyo y MEO no figura en ninguna parte. Ni hablar del Congreso, que está peor evaluado que yo.

Igual algo tengo que hacer. ¿Y si le digo a la Cecilia que nos devolvamos? No, me mata. Mejor guardo el celular y que ni se entere que estuve trabajando en vacaciones. A la vuelta veo como arreglo el entuerto”.

miércoles, 20 de abril de 2011

Cómo reconocer a un pedófilo o pederasta


¿Cómo actúa un pedófilo o pederasta?


Los pedófilos y pederastas actúan de diversas maneras para conseguir niños y niñas, con la finalidad de abusar de ellos, integrarlos en una red de prostitución infantil o para elaborar pornografía.


Conocer su forma de actuar es fundamental para mejorar la seguridad de los menores. Tanto los padres y educadores como los niños deben conocerlas:

1º. En las salas de juegos recreativos. Algunos pederastas frecuentan estas salas para, después de seleccionar a un menor, ofrecerse a pagarle algunas partidas o retarle a jugar contra él.

Los abusos no se producen en el primer encuentro, ya que los pederastas normalmente intentan ganarse primero su confianza. Otros prefieren invitar al menor a una hamburguesa o se ofrecen a llevarle al cine.

2º. Las zonas marginales. Algunos pederastas prefieren frecuentar zonas deprimidas para buscar niños o adolescentes desatendidos o con muchas carencias. Les ofrecen entonces algún tipo de trabajo y les aseguran dinero fácil.

3º. Salidas de colegios y parques. Otro tipo de pederastas que suelen actuar en redes optan por el secuestro.

Este puede realizarse a la salida de un colegio, haciéndose pasar por un conocido de la familia que viene a recoger al menor porque la madre no va a llegar a tiempo; o en el entorno de los parques infantiles o incluso desde un coche: pidiendo al menor que se acerque al vehículo para indicarles, plano en mano, donde está una calle.

4º. Discotecas. Algunas redes de tráfico de menores captan menores utilizando a otros que actúan de ganchos.

Normalmente se trata de un "guaperas" que intenta seducir a una adolescente para después llevarla engañada hacia un coche o piso donde espera el proxeneta. También pueden utilizar a otra menor amenazándola de muerte o violación.

5º. A través de Internet. Se trata del último sistema que están utilizando muchos pederastas y que trae locas a las policías de otros países.

Estos pederastas se introducen en los canales de conversación escrita de Internet, o "chats", haciéndose pasar por niños o niñas en busca de nuevos amigos. Intentan así conocer la situación de algunos menores, sus gustos y aficiones, hasta que llega el momento de concertar una cita en un cine o hamburguesería para conocerse mejor.

6º. A través de las revistas para niños y adolescentes en las que se publican secciones en las que los menores se ofrecen para intercambiar correspondencia incluyendo datos personales (dirección...) e incluso una foto.

7º. Utilizando a animales exóticos para atraer a los niños en ferias y demás lugares. Les suben a los mismos y les sacan fotografías para después ofrecérselas a sus padres.

Muchos padres dan sus datos para que les envíen la foto o se la acerquen a casa. El pedófilo puede tener así un banco de datos de niños/as con sus direcciones, teléfonos y fotografías.

8º. En el interior de las grandes superficies comerciales. Algunas redes de pederastas actúan preferentemente en grandes superficies comerciales donde la concentración de gente es alta y los padres están pendientes de encontrar los productos que necesitan.

La forma de operar consiste en coger de la mano a un niño/a pequeño que se haya despistado (o que se hayan despistado sus padres) y alejarlo del lugar. Normalmente no lo sacan inmediatamente sino que se lo llevan a los servicios.

Allí le cambian rápidamente la vestimenta y le afeitan el pelo, le ponen una peluca o una gorra, le sedan si es necesario y salen por la puerta con toda naturalidad y tranquilidad.

9º. En casa. Al menos uno de cada tres abusos sexuales sobre menores se cometen en el entorno familiar, por parte del padre, un tío o un abuelo.

El perfil de un pedófilo o pederasta

No existe un perfil exacto del pederasta o del pedófilo, no se le distingue a simple vista, pero reproducen algunas características que sí resultan significativas.

Por ejemplo, su acercamiento a los niños suele ser físico. Tras un primer contacto cuidadoso, para no asustar ni levantar sospechas, comienzan a coger al menor, abrazarlo y "mimarlo".

Les invitan e incluso les colman de atenciones y regalos para generar en ellos un sentimiento de deuda. A los niños se les enseña que deben ser agradecidos y corresponder a los adultos (por educación) y los pedófilos se sirven de esta circunstancia.

Buscan estar a solas de alguna manera con el niños o la niña para ir a más. Los violadores de niños siempre quieren más. Muchos de ellos tienen un nivel bajo de autoestima y se sienten mucho más seguros con los menores.

Otros, en un porcentaje elevado, han sufrido abusos de pequeños. Un tercer grupo lo que busca es humillarlos y doblegarlos, posiblemente por haber sufrido antes desprecio de otros niños o niñas durante la infancia.


Pero aunque no existe un perfil exacto del pedófilo ni del pederasta, sí podemos establecer un retrato robot a partir del estudio de los que ya han sido detenidos.


Es el siguiente:

1º. En más el 90% de los casos se trata de varones.
2º. En el 70% de los casos superan los 35 años de edad.
3º. Suele tratarse de profesionales cualificados.
4º. Con frecuencia buscan trabajos o actividades que les permitan estar cerca de los niños.
5º. Su nivel social es medio o medio-alto.
6º. En el 75% de los casos no tienen antecedentes penales.
7º. Su nivel de reincidencia es altísimo, aun después de ser descubiertos y condenados.
8º. No suelen ser conflictivos en la cárcel y muestran buen comportamiento (en la cárcel no hay niños).
9º. No reconocen los hechos ni asumen su responsabilidad.
10º. Normalmente tienen una familia a su cargo, y con frecuencia hijos pequeños.
11º. En más del 30% de los casos se trata del padre, el tío o el abuelo de la víctima.




Lee mas en: http://www.enplenitud.com/nota.asp?notaid=10278#ixzz1K6JLPzBc
Descarga libros gratis en http://www.enplenitud.com/libros

miércoles, 30 de marzo de 2011

Cursan millonaria multa a Igi Llaima por contratar a menor que falleció en accidente


Cuatro multas que llegan a 4 millones 500 mil pesos cursó la Inspección del Trabajo a la empresa Igi Llaima, luego que detectaran a lo menos una serie de irregularidades, entre ellas tener contratado al menor de 17 años que murió en el accidente.

La información fue confirmada a este medio por el inspector provincial, Víctor García, quien precisó que el caso más grave detectado dice relación con Rolando Cárdenas Luarte, ya que la ley es clara respecto a que menores no pueden desempeñar un trabajo de alto riesgo, como es transporte.

Agregó que se logró establecer que al interior de la empresa el registro de asistencia no se llevaba adecuadamente, que el trabajador no había sido informado sobre los riesgos laborales y que el Comité paritario de la empresa tampoco estaba realizando las reuniones mensuales.

Hay que precisar que en el accidente ocurrido en el kilómetro 644 de la Ruta 5 Sur, frente al ingreso a Lautaro, un bus Igi Llaima chocó con un camión y otros dos móviles detenidos en la ruta.

A raíz del accidente perdieron la vida Francisco Eduardo Baeza Naour (51) -chofer del bus-, y el auxiliar Rolando Cárdenas Luarte (17). A ellos se suman los pasajeros Juan Carrasco Ramírez (44), Andrea Canío Mariqueo (27) y Luis Omar Salazar Fica (56).

Los funerales de las víctimas se desarrollarán hoy en las comunas de Perquenco, Traiguén y Victoria.

viernes, 11 de marzo de 2011

La doble militancia de Fernanda Otero como asesora del Presidente y la hidroeléctrica Pacific


Es poco conocida por el gran público pero desde que se convirtió en asesora comunicacional de Piñera, Fernanda Otero ha ido acrecentando cuotas de poder y figuración en La Moneda. Algo que le ha granjeado disputas, roces y cuestionamientos. El principal: asesorar al mandatario y al mismo tiempo atender a empresas reguladas por organismos del Estado. El 26 de octubre de 2010 ambos clientes se cruzaron. Ese día el Jefe de Estado inauguró un complejo hidroeléctrico de US$ 800 millones en San Fernando y en el lugar se encontró con su asesora, la más cuestionada en el entorno piñerista.
“Vamos a requerir muchos proyectos como el que hoy estamos inaugurando”, dijo Sebastián Piñera en uno de los pasajes destacados de su discurso de inauguración de un complejo de centrales hidroeléctricas en la precordillera de San Fernando, Sexta Región. Contento por la inversión de US$ 800 millones y los 310 Megawatts en “energías limpias” que el proyecto aportará al Sistema Interconectado Central, el Presidente se dio tiempo para recorrer las instalaciones junto al entonces ministro de Energía, Ricardo Rainieri y se retrató con los ejecutivos de Tinguiririca Energía, la empresa de propiedad de la australiana Pacific Hydro y la noruega SN Power.

En la foto, al lado de Piñera, aparecen los representantes de la hidroeléctrica muy sonrientes y fuera del cuadro está Fernanda Otero, la asesora comunicacional del Presidente. Pero a diferencia de innumerables ocasiones anteriores, esta vez la profesional y socia fundadora de la agencia B2O no está ahí para decirle a Piñera que se arregle la chaqueta para que no salga arrugada ni para que mire hacia un lado u otro y se cuide los tics. Ese día, el 26 de octubre del año pasado, Fernanda Otero está en el lugar trabajando para sus otros clientes inmortalizados en la imagen: los hombres de Tinguiririca Energía y Pacific Hydro.

Recién cuando Piñera llega a la ceremonia, se entera del vínculo entre Otero y la empresa que hizo las gestiones para que el Jefe de Estado cortara la cinta del proyecto, uno entre varios otros planificados por Pacific Hydro.

Tironi v/s Otero
Aunque con diversos grados de matiz, hay quienes afirman en La Moneda que la doble militancia de Otero se emparenta con el caso de Eugenio Tironi dado a conocer por El Mostrador en abril de 2009. Por entonces el sociólogo y dueño de la agencia Tironi & Asociados era jefe de contenidos de la campaña presidencial de Eduardo Frei cuando explotó la noticia de la supuesta colusión entre las farmacias Ahumada, Cruz Verde y Salcobrand. Esperando tener réditos electorales, durante un acto de campaña en Rancagua el 26 de marzo de ese año, Frei atacó a las farmacias calificando de “inaceptable” la situación y pidió “cárcel” para “los que han lucrado con la salud”. En el intertanto, su asesor Tironi se reunía con Luis Enrique Yarur, controlador de Salcobrand, como flamante consultor para manejar la crisis de imagen producto de la acusación de colusión.

Pero a diferencia del caso puntual de Tironi con Salcobrand, en La Moneda quienes hablan sobre Otero y sus asesorías al sector público y privado, ponen el foco en que la socia fundadora de B20 (junto a su hermano Jorge Miguel y el experto en marketing Luis Hernán Bustos) tiene cerca de 60 clientes. Muchos de ellos grandes empresas de sectores altamente regulados, como la banca, el retail, el rubro inmobiliario, el asegurador y que proveen servicios a empresas estatales, que buscan ejercer lobby ante las máximas autoridades.

Con el cambio de gobierno, el poder se desplazó y con él quienes tienen llegada directa con la nueva administración. Si Enrique Correa y Eugenio Tironi fueron los nombres más requeridos por el empresariado para intentar acceder a La Moneda en la era concertacionista, hoy agencias como la de Otero y Azerta, de Cristina Bitar y Gonzalo Cordero, son las que más suenan en el ámbito privado. Incluso, si se trata de meras percepciones hay ejemplos concretos de eventuales cruces: 1) B20 tiene como clientes a Pacific Hydro y Tinguiririca Energía por el lado privado y por el lado público tuvo hasta hace poco al Ministerio de Medioambiente, que toma decisiones que pueden afectar a dichas empresas. 2) B2O tiene cuentas de grandes bancos como Banco Falabella, BBVA y BCI, sujetos a las regulaciones que surjan del proyecto de Sernac Financiero promovido por el Presidente, quien a su vez recibe asesoría comunicacional de Otero para enfrentar temas como este ante los medios. Al tener contrato a honorarios con la Presidencia (por un monto bruto mensual de $2.315.555), la periodista de la UC y licenciada en Filosofía de la Universidad de Los Andes no está obligada a declarar patrimonio ni intereses así como tampoco esta sujeta a los impedimentos legales de funcionarios de alta jerarquía ministerial.

“Tengo muchos clientes grandes y ellos tienen clarísimo cual es mi trabajo, tengo especial cuidado de no hacer ningún cruce al respecto, no transmito información por un tema objetivo y al Presidente solo lo asesoro en comunicaciones”, dice Otero, en relación a eventuales conflictos de interés. Cuando se le pregunta por las posibles similitudes de su situación y la del ex asesor de Frei, Otero responde: “Lo que hicieron con Tironi fue nada que ver, ¿cuál es el problema que asesorara a una farmacia?”. La farmacia, Salcobrand, también es cliente de B2O.

Preocupación en Palacio
Los vínculos de Otero y los clientes privados de su empresa fueron desde un comienzo tema de preocupación en el Segundo Piso y de todos los que intervienen en materias comunicacionales estratégicas, dicen varias fuentes de La Moneda consultadas por separado. Pero la escena anterior con Piñera inaugurando el complejo hidroeléctrico y se encontrara con Otero, esta vez como asesora de Pacific Hydro, su cliente hace cuatro años, fue el caso que elevó el nerviosismo en Palacio.


Sonrientes. Los clientes de Fernanda Otero posan con el Mandatario y el ex ministro Rainieri.
“¿Cómo les va a complicar si Carla Munizaga (jefa de prensa de Piñera) estaba ahí con el Presidente?”, se pregunta Otero. “Al Presidente me lo topé arriba y se sorprendió mucho al verme y le dije (Pacific Hydro): es cliente mío. En este caso centralizamos todas las invitaciones a través de canales formales del ministerio de Energía porque Pacific Hydro es muy relevante en términos de energía limpia. Si hubiese querido aprovechar mi cargo para obtener influencia no habría sido asesora del Presidente. Cuando acepté serlo pero en calidad de asesora externa fue de forma absolutamente clara y transparente. Si alguien se complicó en La Moneda es justamente por miedo a despertar este tipo de artículos. Ser asesora del Presidente me inhibe de cualquier cosa. Le tengo mucha admiración y respeto”, afirma la profesional.

La versión del encuentro es refrendada por Munizaga quien le baja el perfil al tema. “Efectivamente el Presidente no sabía que ella iba a estar ahí. Pero es porque Fernanda no comenta estos temas con él. El proyecto Tinguiririca fue aprobado durante el gobierno de Bachelet y fuimos a inaugurarlo especialmente por lo importante y amigable con el medioambiente. Al Presidente tampoco le pareció mal. De hecho se hicieron fotos y se rieron mucho. Te puedo dar fe que Fernanda no mezcla los dos mundos. Ella trabaja separadamente estos temas y no me imagino que haya incrementado su cartera de clientes producto de su trabajo con el Presidente”.

“En beneficio de ella, hay que decir que ahora cada vez que se cruza un cliente suyo en un tema, ella lo informa y se inhabilita”, asegura uno de los entrevistados. Pero el tema es que como los clientes no son pocos y, por lo general están en la noticia, la foto del Presidente inaugurando una obra con Otero en la vereda de enfrente podría repetirse. Sea Cencosud y la futura inauguración de la megatorre que Horst Paulmann construye en Providencia. Alguna millonaria inversión industrial de los Luksic a través de Quiñenco. O bien, un caso de alto interés público en el cual esté involucrada una empresa asesorada en comunicación estratégica por B2O y sobre el que Piñera decida pronunciarse. “¿A quién asesora comunicacionalmente ahí? Es complicado”, dice otro de los profesionales de Palacio que ha analizado posibles escenarios.

Telefonazos y consejos televisivos
Cuando en 2009 Fernanda Otero asumió la tarea de coordinadora de comunicaciones de la campaña presidencial de Sebastián Piñera, sus espacios de poder en el entorno del empresario fueron ampliándose producto de su lealtad a toda prueba, un rasgo que el Mandatario aprecia sobremanera. Preocupada hasta de los más mínimos detalles del manejo comunicacional, lenguaje corporal y look de Piñera, Otero además, dicen quienes trabajaron con ella en la campaña, es “muy matea”.

“Se veía todos los noticiarios, le decía: saliste bien en este canal, en este te veías lindo, bien el traje, cuestiones muy pequeñas pero que al Presidente le gustaban”, recuerda un integrante del comando. También tenía otra cualidad apreciada por el entonces candidato: su pasión para defenderlo donde sea, ante quien fuera, y su llegada a los directivos de medios, relaciones que todavía cultiva. Sus telefonazos a directores de diarios como La Tercera y El Mercurio y a jefes de prensa de los canales de TV se hicieron famosos. Ella lo reconoce. “Durante la campaña llamaba porque era parte de mi gestión. Pero ahora nunca. Cómo voy a llamar a editores ahora. No se me ocurriría hacer algo así jamás. Nunca llamaría a nombre del Presidente”.

No es lo que afirman en el medio. En TVN periodistas de Prensa dicen que el llamado de Otero a estas alturas es un clásico. Lo mismo en los diarios. Pero siempre al más alto nivel: directores y jefes de prensa. “A veces provoca el efecto adverso. Jode tanto que al final terminas llevando el tema sólo para llevarle la contraria. Otras, te sirve mucho”, dice un periodista de La Tercera.

Desde que se instaló el gobierno, Otero mantuvo su estilo de asesoría a Piñera, con quien tiene una muy buena relación al punto que en diciembre pasado el Mandatario la invitó junto a su numerosa familia a almorzar a Palacio. Otro testigo del vínculo profesional entre ambos dice que “el Presidente la escucha harto pero única y exclusivamente en materias comunicacionales. Las lecturas que ella hace de sus apariciones en televisión y de la relación con los medios generalmente es buena. Pero no es un Ottone o un Tironi”. Sí una escudera, en la línea de como lo fue María Angélica Álvarez, “la Jupi”, amiga y principal asesora de Michelle Bachelet durante su gobierno. Otero es conocida por su capacidad probada de enfrentarse a quienes crea que están siendo injustos con el Presidente o tienen posturas contrarias a las suyas como católica observante y reconocida Opus Dei. En Twitter, la red social más usada por el mundo político, la profesional suele celebrar al Mandatario y quejarse cuando cree que un artículo o columna no es fiel a la realidad. Sus últimos dardos fueron para Andrés Benítez, rector de la Universidad Adolfo Ibáñez y columnista de La Tercera, a raíz de un texto que le desagradó: “Benítez en LT recomienda al Presidente mostrar su lado A. Habrá leído o visto sus últimas entrevistas en todos los diarios y canales?”, escribió Otero, quien tiene un símil twittero pero extremo en Argentina: el canciller Héctor Timmerman, más conocido como Twitterman porque está todo el día disparando contra la oposición y los medios.

Otero además se sumó a las reuniones de análisis de los jueves con los asesores del Segundo Piso María Luisa Brahm, Ignacio Rivadeneira y Hernán Larraín; el jefe de la Secom Mauricio Lob y la jefa de prensa del Presidente, Carla Munizaga. Estos encuentros ahora también se efectúan los días martes, por lo que pese a su rol externo ya es habitual ver a Otero cruzar los patios de La Moneda con una carpeta bajo el brazo donde guarda documentos y minutas. También verla subir a las oficinas del Segundo Piso.

La molestia de los ministros
La calidad de la relación entre Otero y los reservados profesionales de este equipo es parte de los mitos de sus visitas a Palacio. En los pasillos del edificio de gobierno corren todo tipo de rumores: desde que no se soportan hasta que el vínculo es casi de amistad. Un testigo privilegiado, sin embargo, se aventura a describir la situación: “La relación con Brahm es extraña, fuerte; se han pegado palos pero también se ríen. Lo mismo ocurre con Hernán Larraín, tienen una buena relación, muy instrumental, pero ella a veces es dura con él. Con José Miguel Izquierdo, la cosa es mucho más áspera”.


Imagen del recorrido de Piñera y ejecutivos de la hidroeléctrica.
Esta versión es coincidente con la de la mayoría de los entrevistados que califican a Otero como una mujer fuerte y de armas tomar, motivo por el cual nadie quiere hablar en on. Pero el punto central del desapego hacia Otero -dice un miembro del círculo de asesores presidenciales- se debe a lo que algunos califican como un “exacerbado afán de protagonismo”. “Fernanda luce su cercanía con el Presidente y se encarga de hacerlo saber cada vez que puede. Pero su problema mayor es más bien de modos: como tiene un carácter fuerte y es apasionada puede irritar bastante”, dice la misma fuente que añade que su rol de asesora externa con un pie dentro del gobierno y otro fuera, la sitúa en una frontera borrosa que tampoco le favorece en su relación con miembros del gabinete porque no tiene cargo real pero ejerce grados de poder. De hecho es sabido que los ministros reciben llamados suyos, sea para darles consejos comunicacionales o bien, enmendarles la plana. Algo que el titular de Salud Jaime Mañalich, también muy cercano a Piñera, una vez no aguantó y por eso “la mandó a freír monos”.

“A varios ministros eso les molesta” -reconoce el jefe de gabinete de un ministro del área política-, “porque cuando recibes llamados de María Luisa Brahm respecto a metas de cumplimiento sabes que ella habla a nombre del Presidente. Pero cuando levantas el teléfono y es Fernanda Otero para retarte porque tal cuña en la tele debió haber sido así o asá, no sabes si la mandó el Presidente o corre con colores propios. Eso produce mucha incomodidad”.

miércoles, 12 de enero de 2011

Buscando más equidad


Por estos días he estado metido a fondo en el desarrollo del proyecto VA! 2011, el primer Encuentro Nacional de Jóvenes con la Ciencia y la Tecnología que se desarrolla en el Internado Nacional Barros Arana (INBA) hasta el próximo martes 18. Es como estar sembrando para la economía del conocimiento.

Y no se trata sólo de ciencia, de tecnología, de innovar y de crecer. Una economía basada en el conocimiento es también una promesa de mayor equidad. Al menos así lo creen muchos economistas y tienen lo que parece una buena explicación para ese buen augurio. Intentaré exponerla y ustedes verán qué les parece. Yo advierto que me gusta, pero no quiero comprometer a nadie más.

La economía del conocimiento, dicen los expertos, tiene como recurso de base precisamente el conocimiento, un activo cuya propiedad es, o puede llegar a ser, mucho menos concentrada que la propiedad de los recursos naturales o el capital. Para decirlo en buen castellano y no en “economés”: nadie puede ser dueño exclusivo de un conocimiento (al menos no por mucho tiempo); además, éste puede ser compartido y usado a la misma vez por muchas personas. Pero no pasa lo mismo con el cobre, el agua, la tierra o el dinero, donde los derechos de propiedad son muy estrictos.

La evidencia internacional, dicen los economistas, muestra que los países que han alcanzado el desarrollo invirtieron una gran cantidad de recursos en la generación de nuevo conocimiento y que, además, tienen –en general– patrones de distribución de la riqueza mucho más equitativos que el chileno. Una explicación de esto sería justamente que su economía se basa en sectores donde la tecnología y el conocimiento juegan un rol clave. ¿Por qué? Porque en los sectores intensivos en conocimiento, donde la propiedad de éste está más extendida que en los sectores de recursos naturales, las rentas –que pueden llegar a ser suculentas, si no pregúntenle a Steve Jobs– se reparten entre más personas, y esto tiene una implicancia evidente en la distribución del ingreso. El punto es que si hay más personas capaces de participar en esta economía del conocimiento, la torta estará repartida entre más comensales y la distribución será más eficiente, porque habrá empleos mejor remunerados para una proporción mayor de la población.

Insisto en que la argumentación me gusta, aunque hay que ser conciente de que pueden existir poderosas fuerzas atentando contra esta imagen ideal. La lucha global por la propiedad intelectual se da precisamente en este contexto. La separación entre el diseño y la producción (que hoy se hace incluso en países distintos) también parece estar en contra de ese futuro soñado. Nuevamente pregunten a Jobs: cuánto ganan los ingenieros que “inventan” sus artilugios en Estados Unidos y cuánto reciben como salario los operarios chinos que los fabrican.

Con todo, la idea de la economía del conocimiento como promesa de mayor equidad es encantadora, aunque haya que enfrentarse a fuerzas descomunales para que llegue a ser una realidad.