jueves, 13 de diciembre de 2012
Chilito: lejos aún del desarrollo
Como he escuchado desde hace algún tiempo, si el ingreso per cápita de Chile ajustado por poder de compra llega a los 20 mil dólares, ingresaremos al selecto grupo de países desarrollados.
Este logro no significa nada teniendo en cuenta la gigante desigualdad que hay en Chile. Nada. Basta con eliminar el 10% más rico del cálculo para ver donde estamos. Si le quitamos el segundo diez por ciento más rico ni hablar: los promedios no dicen nada cuando las diferencias son grandes.
Ser un país desarrollado significa mucho más que estos 20.000 dólares. Significa poder incorporar, de alguna forma, la felicidad y la realización personal en el frío cálculo del Producto Interno Bruto. Significa también que la Responsabilidad Social Empresarial sea más que apoyar a la Teletón, entregar un bono de fiestas patrias y dar una mensualidad al hogar de ancianos. Ser un país desarrollado significa tener empleos y sueldos dignos, donde los trabajadores sientan valorado su esfuerzo y no que son un número más en la planilla de Excel.
Esto tiene que ir acompañado de educación pública gratuita y de calidad, donde no haya diferencias entre el alumno que egresa de ella y otro que lo hace de la educación privada. Para esto el Estado debe invertir: los colegios y las universidades deben ser heterogéneos, donde convivan todos sin importar su condición económica. Educación sin lucro, ¿o creen que el dueño de un establecimiento privado preferirá hacer un laboratorio de química, en vez de cambiar el auto? Universidades que investiguen y fomenten el desarrollo del país.
Ser un país desarrollado significa tener viviendas sociales de calidad inmersas en la ciudad. No en las afueras, a dos horas de distancia en micro, donde las políticas de los ochentas y continuadas en los noventas crearon ghettos. Esto generaría barrios donde la diversidad se vería en sus calles, plazas y colegios.
Lograr el desarrollo implica ser un país descentralizado, con movilidad a través de él, donde las regiones puedan tomar sus propias decisiones, generen incentivos para invertir y sean atractivas tanto en el país como en el extranjero.
Significa además eliminar el binominal y mejorar la Constitución. No podemos pretender lograr el desarrollo exportando sólo commodities (cobre, celulosa, harina de pescado, etc.). Debemos agregar valor a las exportaciones, diversificar productos y destinos.
Llegar a ser desarrollados es tener un transporte público que nos haga sentir orgullosos, siendo utilizado también por las personas de mejor situación económica. Significa además fomentar el deporte desde pequeños y lograr medallas en los Juegos Olímpicos.
Finalmente significa, con un largo etcétera, más cultura en la televisión y menos realities, tener parques en todas las comunas y ver las veredas verdes no sólo en Las Condes, Vitacura y Providencia.
martes, 13 de noviembre de 2012
Candidatos de Cristal
Vociferante apareció ayer el diputado Gustavo Hasbún ante las críticas recibidas por Laurence Golborne en esta primera semana como candidato UDI, pidiendo que esta sea una campaña limpia y sin descalificaciones.
Más allá de lo deseable de evitar descalificaciones superfluas, las declaraciones tienden a confundir críticas con agresiones. De hecho, no pude evitar recordar la época en que siendo alumno de la UC, me tocaba ver cómo el movimiento gremialista elegía a sus candidatos en su sede de calle Coronel y luego pedía un "acto de confianza" al resto del electorado de derecha para su elección. Ello implicaba, como puede imaginarse, no sólo la exigencia de no cuestionar la selección del candidato, sino especialmente no cuestionar tampoco ninguno de sus atributos o características.
Algo bastante similar ocurre en este caso. El problema es que si algo ha quedado claro luego del castigo electoral que propinó la abstención en la contienda municipal, es que la ciudadanía no es la misma de hace veinte años. Hoy ya no parece estar dispuesta a que le ofrezcan más de lo mismo ni que le pasen gato por liebre. Los candidatos no pueden evadir ni lo que piensan ni lo que son. No pueden ocultar su historia ni sus atributos. Por el contrario, deben someterlos al escrutinio público y para ganar el voto deben sortear los cuestionamientos que se les dirijan. Pero eso no es todo, es un deber también levantar esos cuestionamientos para que el voto sea informado y responsable.
Por eso Laurence Golborne, como candidato de la UDI, debe dar cuenta de esa historia y de sus atributos. Nadie puede aspirar a que el contendor de Michelle Bachelet sea un candidato piel de cristal que tenga una serie de protectores que hagan las veces de su cúpula de aislación. Nadie puede aspirar a que no se le enrostren ni sus eventuales conflictos de interés, ni su pasado vinculado al retail y sus prácticas, ni sus recién conocidas vinculaciones con Hidroaysén, ni el monto de su patrimonio, y un tan larguísimo etcétera como sea necesario.
Si el saldo final entre estos problemas y sus virtudes es positivo o negativo, aún está por verse. Lo que no puede generar duda ninguna es que pesa sobre sus hombros demostrar satisfactoriamente que no tiene conflictos de interés que le impidan ejercer la primera magistratura o que los que tiene son sorteables. Que su pasado gerencial vinculado a Cencosud no lo vincula con las prácticas de la industria ni en lo relativo al trato salarial de sus empleados, los mecanismos de multi-RUT utilizados para sortear legislación laboral y desprotección sindical, los abusos en los sistemas de crédito de clientes, etc. Que su aceptación del cargo de vicepresidente ejecutivo de Hidroaysén antes de ser ministro no es obstáculo para el diseño de un programa energético desvinculado de grupos de interés y que ello tampoco tuvo nada que ver con su road show por los principales diarios del país sensibilizándolos sobre el tema.
De esto y muchísimo más tendrá que hacerse cargo ahora y en lo sucesivo. Si ello en algún momento hace que la UDI añore a un Longueira o a un Lavín, así tendrá que ser. Pocas dudas caben de que la apuesta de esa tienda por Golborne es la más arriesgada, contraintuitiva y desperfiladora imaginable, y que
incluso si se mostrara satisfactoria en las urnas la pondrá en una tesitura compleja por la contingencia cierta que se presenta respecto de las lealtades y compromisos del candidato ungido.
Si todas estas preguntas hacen sentirse agredidos a hasbunes, moreiras o quien sea, yo recomiendo que se vayan preparando o vayan pensando en otro candidato.
jueves, 20 de septiembre de 2012
Nuestra constitución viciosa
Una de las preguntas que nos estamos haciendo por estos días es si acaso debemos empujar por la adopción de una nueva Constitución, si basta con el texto que tenemos o si lo correcto es realizar modificaciones políticas más o menos significativas, pero sin que ello implique desahuciar la Carta que rige en el país desde 1981. Entre estos últimos, se ubica José Francisco García, de Libertad y Desarrollo. García se define como un “reformista incremental” (debate en Radio Duna) y señala,
que la gran diferencia entre los que piensan que es necesario tener un nuevo texto constitucional y quienes están por reformas graduales, pero no una nueva Constitución, es de diagnóstico. Junto con ello, García plantea una serie de cuestiones que es preciso abordar, no solo por su importancia sino por los errores y distorsiones que hay, a mi juicio, en su análisis.
Para estar en desacuerdo sobre el deber, necesidad o conveniencia de adoptar una nueva Constitución no se requiere únicamente tener discrepancias sobre el diagnóstico o la facticidad; también hay desacuerdo cuando el ideal normativo sobre el que reflexionamos es diferente, vale decir, si lo que entendemos por “democracia” o “Constitución” es algo distinto, probablemente tendremos visiones separadas respecto de la necesidad o no de cambiar el texto fundamental. Las diferencias con García habitan en los dos lugares: creo que tanto el diagnóstico que dibuja es equivocado como estrecha es su concepción de la democracia constitucional. Veamos.
Una Constitución es un texto que, por una parte, distribuye las competencias que detentan los diversos órganos públicos, determinando sus atribuciones, límites y relaciones con otros órganos (conocida como parte “orgánica”) y, por otro lado, es un relato acerca de la manera como una comunidad política quiere vivir, para lo cual fija ciertos principios y valores que se ven reflejados no solo en la distribución de competencias de los diversos órganos, sino principalmente en un catálogo de derechos que llamamos fundamentales (la llamada parte “dogmática”). Hasta allí, me atrevería a pensar que García, en tanto profesor de derecho constitucional, estará de acuerdo conmigo. Pero en seguida, señala que “el sentido último de una Constitución [es] limitar el poder del Estado para, con ello, salvaguardar los derechos y libertades individuales”. Se trata de una definición estrecha de lo que es -y hace- una Constitución, pues junto con servir de límite al poder del Estado, las constituciones son el reflejo normativo de lo que una sociedad aspira a ser colectivamente; su carta de navegación, en palabras de Carlos Nino. De esta manera permite también “constituir” políticamente al pueblo que decide la forma como sus representantes detentarán el poder que soberanamente pertenece a aquel, no a estos. Y es esa dimensión, llamémosla "constitutiva", de un texto fundamental, la que genera adhesión (o rechazo) de parte de la ciudadanía que tiene derecho a determinar libremente su forma de gobernarse. El análisis de García se reduce a los elementos técnicos, importantes como son, pero que no logran superar la objeción de legitimidad que tiene una Constitución que no nos constituye como pueblo chileno: no es "nuestro" relato, sino el de otros. Es, como le he escuchado decir a Fernando Atria, “pura heteronomía”. Y es en este sentido que, a pesar de las más de 250 reformas, Chile aún carece de Constitución. García (al igual que el último número de la publicación periódica de LyD, “Temas Públicos”) no ve esta dimensión constitutiva, con lo cual no es raro que nuestros análisis difieran profundamente.
José Francisco García arranca su columna con una afirmación falsa, a saber, que “el sistema electoral simplemente no forma parte de la Constitución”. En 2005, se acordó eliminar de las disposiciones permanentes de la Constitución la regla sobre el sistema electoral binominal, elemento clave que impide el autogobierno en Chile. Se dijo que era un avance pues ahora, para cambiar el sistema por el cual elegimos a nuestros representantes, bastaría con modificar la ley, no la Constitución. Pues bien, la ley de votaciones requiere de los cuatro séptimos de diputados y senadores en ejercicio para ser enmendada, quórum más bajo que los tres quintos que se exige para la mayoría de las reformas constitucionales (ello es obvio: modificar una ley debe ser menos oneroso que cambiar una cláusula constitucional). Al afirmar que "el sistema electoral simplemente no forma parte de la Constitución", se da a entender que el quórum para reformarlo es a lo más de cuatro séptimos (los demás quórum para las leyes que existen en Chile son más bajos). Pero ello no es así: lo que se hizo en 2005 fue sacar del articulado permanente de la Constitución “el tema del binominal", dejándolo en una norma transitoria que ordena que para la reforma del sistema electoral se requerirá el quórum de tres quintos, es decir, ¡el de una reforma constitucional! Por ello no es correcto decir que esta importantísima reforma política "simplemente no está" en la Constitución. ¿Por qué es ello relevante? Porque de nada sirve emprender reformas políticas si quienes actúan por cuenta y nombre nuestro lo hacen mediante un mecanismo que distorsiona la voluntad real del pueblo.
En seguida, García sostiene que el planteamiento de un proceso de cambio constitucional es “otra estrategia más de la escaramuza política” que la izquierda estaría promoviendo para lograr el desempate político en el Congreso “mediante un cambio total de reglas mediante (sic) una Asamblea Constituyente“. Esta idea es derivada, sin que haya rastro alguno de evidencia, de la experiencia comparada, lo cual es inconsistente con su petición de deliberar “sobre la base de una discusión racional”: ¿cómo podemos hacerlo si no nos aporta datos para sostener sus afirmaciones?
García reconoce que existe “desafección con la política local”, que los indicadores efectivamente muestran distancia entre las personas y los parlamentarios, pero se contenta con que otras instituciones (“como Carabineros o las Fuerzas Armadas”) cuentan con la aprobación ciudadana. Esto es preocupante: las Fuerzas Armadas y Carabineros son -por definición constitucional- no deliberantes, es decir, no están para servir de conductores de la política y por ello, que gocen de admiración por parte de los ciudadanos puede ser una buena noticia, pero en ningún caso puede servir de argumento para desatender la magnitud de la crisis de representación que existe en Chile. Más honesto es advertir que, sumadas, las dos coaliciones políticas del país no alcanzan ni la mitad de las preferencias de los electores. ¿Tendremos que esperar que el gobierno siga batiendo récords con sus magros porcentajes de aprobación y la oposición desaparezca para darnos cuenta que nuestros cauces constitucionales son inapropiados?
Con este diagnóstico, García se da por satisfecho con un programa de reformas incrementales: eventualmente eliminar las leyes orgánicas y dejar de todas maneras algunos quórum calificados para ciertas materias (de nuevo, sin ofrecer argumento alguno salvo para el caso de los derechos fundamentales, lo que en todo caso es incorrecto pues no todas las leyes que regulan derechos son de quórum especial, como él afirma). También cree que hay espacio para pensar en cambios a las potestades del Tribunal Constitucional, puesto que no tendría real efecto resguardando derechos y libertades. Y finalmente enumera la posibilidad de quitar atribuciones al Presidente, para entregarlas al Congreso y/o a los gobiernos locales.
Son ellas ideas atendibles, pero que no solucionarán nuestro problema constitucional. Como señaló Andrés Bello en 1848: “si la constitución está en lucha con las costumbres, con el carácter nacional, será viciosa; si por el contrario armoniza con el estado social, será buena”. Lo que ocurre hoy en Chile es que la Constitución que nos dejó la dictadura -hay que decirlo, que el presidente Lagos haya puesto su firma sirvió más para su autoestima que para la salud institucional del país- no refleja nuestras costumbres, sino la ideología de un grupo de hombres que diseñó nuestro camino mientras regía el estado de sitio y las libertades individuales eran una mala broma. Por ello tenemos derecho a pensar en un proceso constituyente que recoja el parecer no de la izquierda, como parece temer García, sino de todos, donde se discuta realmente qué tipo de vida en común queremos, qué derechos reconoceremos a las personas y a los grupos, el rol del Estado y los privados en áreas como salud, educación y seguridad social, y desde allí poder resolver nuestras diferencias. Un proceso constituyente no es una fórmula mágica para remediar todos los males de una sociedad; pero es el inicio, y más importante, es “nuestro”. En ello consiste la promesa del autogobierno, en darnos la oportunidad de reflexionar si las instituciones políticas están a la altura de nuestro estado social o si están en lucha con nuestro carácter. ¿No es pertinente la pregunta?
lunes, 13 de agosto de 2012
¿La representación de la realidad?
“¿Qué esperas cuando vas al teatro?” Le pregunté a alguien por ahí. “Entretención”, me respondió sin dudar.
“¿Por qué crees que en el teatro vas a encontrar entretención?”, le insistí.
“Porque sí, porque es probable que lo que vea me haga reír, sentir y pensar. Eso me entretiene”.
“Perfecto, entonces partamos de la base de que el teatro te entretiene porque promueve tus sentimientos, te posibilita la reflexión y puede permitirte el placer de la expresión. Esto te sucede por el sólo hecho de acontecer ante tu presencia, es decir, que eso que ocurre en el escenario desde tu punto de vista, debería estar confeccionado de alguna manera para ti o a tu medida”.
“Ahora bien, es necesario establecer que en esta situación, tu eres un representante o una muestra de toda una audiencia y tu opinión se puede considerar válida, por el sólo hecho de querer ejercerla tras haber sido parte de un público”.
La experiencia teatral es colectiva. A través de ella se puede generar una vivencia comunitaria, donde los que miran desde las butacas y los artistas que hacen sobre las tablas, se encuentran durante el tiempo que dura la representación, para compartir algo que a la larga se puede resumir en energía.
Sin embargo, la recepción de la pieza presentada es definitivamente una experiencia individual en tanto que varía según las particularidades y necesidades de cada ser humano que la digiere.
Entonces, la pregunta siguiente sería, “¿Buscas que lo que suceda sobre el escenario, te entretenga porque es capaz de interpretarte de alguna manera? Es decir, que lo que en el escenario ocurre podría ser un reflejo de ti mismo, tus gustos, tus deseos, tus problemas, tu opinión o tu forma de ver el mundo”.
“Sí, claro”. Me respondió sin dudar y yo continué con otra interrogante, “¿Deseas que lo que pase sobre el escenario sea un espejo de tu realidad?”.
“Sí, de la realidad cercana a mí, prefiero eso a ver algo que hable de los sueños”.
Entonces reflexioné, “pero los sueños también son parte de la realidad, porque provienen del inconciente del ser humano, que es algo que existe. Lo descubrió Freud, está en el cerebro, es materia y por tanto es real”.
Dejando un poco de lado el tema de lo onírico y para entender mejor a mi improvisado entrevistado, representante del mundo de los espectadores, traté de preguntarme a mí misma sobre el hecho de la entretención y la representación en la forma en que actualmente hago ejercicio del oficio teatral. Entonces fue que mi cabeza empezó a armar las siguientes interrogantes.
“¿Cuándo hago una obra de teatro, me preocupo de que sea entretenida?, ¿Pienso que puedo divertir a los espectadores si es que logro reproducir un poco de realidad en la que puedan hipotéticamente existir? Cuando construyo un montaje, ¿me preocupo por generar espacios donde el público se sienta reflejado, interpretado o seducido? ¿Cómo puedo unificar las expectativas individuales de identificación de la audiencia? ¿Qué es lo que busco reproducir cuando actúo, dirijo actores o hago la dirección total de una puesta en escena?, ¿busco recrear la realidad cercana de alguien en particular?”.
Después de unos segundos y sin tener muchas respuestas concretas, volví a indagar en a mi interlocutor.
“Si en el teatro esperas encontrar entretención, que es el resultado de algo que te pasa a nivel sensorial e intelectual y que probablemente te ocurre cuando lo que te ofrece una obra, es cercano a tu realidad porque en ella te ves a ti mismo. Entonces, ¿qué te podría defraudar de lo que un montaje te presenta como realidad?”.
La respuesta tardó un poco en llegar. Tal vez porque estaba entrando en temas específicos que mi entrevistado no tenía por qué entender de buenas a primeras. No pertenecía al rubro del teatro pero había visto mucho y conversaba desde la opinión general que le provocaba ser público de cualquier tipo de montaje teatral.
Entonces pensé que sería mejor ejemplificar con un elemento concreto y le pregunté por las actuaciones. “¿Qué te puede molestar de un actor encargado de reproducir con su interpretación esa realidad que tú buscas?”
“Me gustaría ver actores que actúen como en la vida”, me contestó. Y yo, para dilucidar a qué se refería con eso de “como en la vida”, insistí con, “¿te podría caer mal la sobre actuación, la mentira, la exageración?”
“Sí, obvio”.
Ah, entonces, “¿Esperas que la performance de un actor sea verdadera o natural?”
“Mmmmm, no. Espero que actúe con honestidad”. Esa fue la respuesta definitiva.
Y con esa última frase, me quedé pensando que cuando lo sincero se asoma, es evidente, la empatía es inmediata y resulta fácil sentirse interpretado o verse reflejado en un otro, tanto en la vida como sobre el escenario.
Comparto. La puesta en escena completa, debe ser construida desde el sensible motor de la honestidad.
martes, 3 de julio de 2012
Desmitificando el litio
En las últimas semanas, varios mitos sobre el litio han rondado distintos medios y las redes sociales. Se habla de que Chile posee la mayor cantidad de reservas a nivel mundial, de lo estratégico del mineral (poseemos suficiente para abastecer al resto del mundo por 1.500 años de un material clave para las baterías, que son el futuro energético del planeta).
La realidad es algo distinta. Actualmente los usos del litio se distribuyen en un 28% para fibras y vidrio, 29% para baterías, 9% para grasas lubricantes, 7% para metalurgia y aluminio, 4% en aire acondicionado, 3% en medicina, 2% polímeros y un 18% en otros usos.
En términos absolutos, las exportaciones chilenas de litio equivalen al 0,42% de las exportaciones mineras de Chile y menos del 0,26% de las totales. Comparativamente, los beneficios que genera el litio sólo son un 36% mayor que la exportación de sal marina y de mesa.
En términos de disponibilidad y privilegio casi exclusivo del litio, se han encontrado de 90 a 120 nuevos yacimientos, que se encuentran repartidos en más de 11 países. Además, con los procesos correctos, se puede extraer litio del agua de mar, haciendo el acceso a este mineral prácticamente ilimitado.
Debido al dinamismo existente en las inversiones del mundo, si queremos obtener algún beneficio, es indispensable asegurar inversiones, ya sean públicas o privadas, las que sean más eficientes y generen mayor beneficio para nuestro país, de manera de mantenerse como un actor relevante.
Además, en ningún país del mundo, salvo Chile, se clasifica al litio como “estratégico”, a excepción de la provincia de Jujuy, Argentina, lo que hasta ahora no ha impedido su explotación en el país vecino.
No hay que dejar de considerar que no se sabe por cuánto tiempo más el litio sea un componente indispensable en la industria de las baterías, toda vez que se está investigando para producir sustitutos más baratos y efectivos. De ahí la necesidad de explotar cuanto antes estos recursos, antes que algún nuevo elemento pueda reemplazar al litio reduciendo su valor actual y repitiendo lo que alguna vez sucedió en Chile con el salitre.
jueves, 31 de mayo de 2012
Educación: tiempo, recursos y pasión
Nuestro país ha estado en los últimos años inmerso en una discusión importante sobre los desafíos de la educación. Uno de los temas más emblemáticos en ese contexto es la educación municipal y su futuro.
No cabe duda que al revisar las cifras pareciera ser que algo, al menos, no estamos haciendo bien, dada la forma en que reproducimos inequidades como si no existiera ninguna otra alternativa. Pensar que el Estado requiere asumir un rol más relevante para resolver brechas es hoy un consenso. Sin embargo, ello pasa por pensar qué hacer con la educación municipal (cabe señalar que estoy convencida que los problemas son del sistema en su conjunto y no necesariamente solo del sector municipal como suele creerse).
“El compromiso por la educación requiere de tres cosas: tiempo, recursos y pasión, nosotros estamos haciendo las tres”. Estas palabras corresponden al alcalde de Maipú Alberto Undurraga en la ceremonia en que se entregaron a la comunidad educativa los estándares de aprendizaje para la educación básica en matemáticas y lenguaje y que contó con apoyo experto, pero sobre todo es producto del esfuerzo y trabajo mancomunado de un grupo de cien profesores que lo hicieron posible. Este esfuerzo, inédito en el país, no es el único de esta comuna que da cuenta del tiempo, recursos y pasión destinado por un equipo a hacer de la educación de la comuna el mejor espacio donde aprender: han innovado en procesos de selección de directores, cuentan con estándares para el sostenedor, una planificación estratégica a mediano plazo comunicada a la comunidad y que da contexto a la cuenta pública que realizan, establecimientos con uso de tecnología con sentido y, sobre todo, un trabajo relevante para acercar, acoger y reconocer a los miembros de la comunidad educativa.
Sin duda alguna han cometido errores y probablemente no todo les ha resultado como hubieran querido, pero tienen algo fundamental: un relato que da cuenta del sueño que tienen y que se plasma en esfuerzos e iniciativas concretas que, articuladas, van mostrando cómo es posible hacer las cosas bien y entender que la educación pública requiere de decisión y de una fina ecuación entre compromiso político y calidad técnica.
Maipú es un estupendo ejemplo que además ha terminado con la profecía autocumplida acerca de la pérdida de estudiantes en medio de conflictos estudiantiles y demandas -que también están presentes-, pues lograron subir la matricula, mostrando así que hay una comunidad que, a pesar de todo, está confiando en una educación municipal honesta, con un alcalde, un equipo corporativo, directores, profesores y todos quienes trabajan en sus establecimientos que creen en la calidad y se está esforzando para lograrla para todos y todas.
Estamos en proceso de contar con Superintendencia y Agencia de la Calidad de la Educación. Es altamente posible que el país avance hacia decisiones sobre como concretar la desmunicipalización y la experiencia que les relato es un buen referente, para que tomemos lo que de ella sirva y también para matizar juicios al momento de tomar decisiones relevantes, como son las referidas a educación pública y la municipalización. Felicitaciones al equipo de Maipú, son un espacio de optimismo, profesionalismo y esperanza.
viernes, 25 de mayo de 2012
Así quedaría el mundo después de la caída de Grecia
La casi inminente salida de Grecia del euro ha hecho especular a los analistas sobre cómo sería el mundo post crisis griega. En principio, los más afectados serían sus vecinos de la eurozona, ya que deberán cargar con pérdidas por cientos de miles de millones de euros. Se estima que el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y los países de la zona euro mantienen 200 mil millones de euros (US$ 250 mil millones) en deuda helénica.
“En el caso de una salida, (Grecia) caería en default. Y las pérdidas por el default probablemente serían muy altas, lo suficientemente altas como para eliminar el capital del BCE”, dijo a Reuters el administrador de portafolio senior de Pimco, Andrew Bosomworth. “Podrían necesitar una recapitalización de los gobiernos, que no están en la mejor posición para entregar capital adicional”, agregó el experto del mayor gestor de fondos del mundo.
Para recapitalizar al BCE, los bancos centrales tendrían que inyectar liquidez de acuerdo a su “clave de capital” (la medida que se usa para determinar la participación de cada país en el financiamiento del BCE según su tamaño económico y población). Alemania tendría que realizar el mayor aporte, un 27% del total. Alemania sería, efectivamente, el país más afectado por el abandono del euro por parte de Grecia, con pérdidas por 89.800 millones de euros, según un estudio de la IESEG School of Management.
En el caso específico de Francia, la salida de Grecia costaría 66.400 millones de euros a los contribuyentes, y dejaría a los bancos con 20 mil millones de euros en préstamos perdidos, mostró el mismo informe. España, por su parte, sufriría la pérdida de 39.500 millones de euros.
UBS calcula que los contribuyentes europeos, en su conjunto, deberán desembolsar 250 mil millones de euros para compensar las pérdidas de las inversiones en el país heleno. Y Citigroup es aún más alarmista y asegura que el BCE tendría que inyectar 800 mil millones al sistema bancario regional.
Peligro para la banca
El riesgo inmediato para los bancos europeos sería una corrida bancaria en naciones altamente endeudadas, como Portugal, Irlanda, España e Italia. La exposición de los prestamistas en Alemania, Francia y el Reino Unido sumaba US$ 1,19 billón (millón de millones) a fines de 2011, según datos del Banco Internacional de Pagos.
Además, es probable que la nueva moneda griega sufra una devaluación inmediata de hasta 75% frente al euro, obligando a los individuos y empresas a caer en default de sus préstamos en el extranjero, alertó UBS.
La corrida ya se aprecia. Los bancos de Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España experimentaron una caída de 80.600 millones de euros, que equivale a un 3,2%, en los depósitos de las familias y las empresas desde fines de 2010 hasta fines de marzo, mostraron datos del BCE. Al mismo tiempo, los depósitos en instituciones alemanas y francesas subieron en 217.400 millones de euros, o 6,3%, en el mismo período.
Inestabilidad social en Rusia
La economía rusa se contraería 2,1% si Grecia deja el euro, dijo ayer la economista jefe de OAO Sberbank, Ksenia Yudaeva. El precio del petróleo caería a US$ 85 el barril y la inflación se aceleraría a 6,7%, desde 3,6% en el primer trimestre. Además, saldrían del país hasta US$ 95 mil millones en capital en un año. Esto provocaría inestabilidad para el presidente Vladimir Putin, advirtió el Centro de Estudios Estratégicos en Moscú. El deterioro de la economía aumentaría el rechazo a Putin, lo que incrementaría la represión política, consignó el estudio. "Si estas tendencias continúan, veremos una escalada de la violencia política y represión, por un lado, y la peor crisis económica, por el otro", dijo Dmitriev. "Esto podría conducir a que Putin pierda el control y a una transformación política caótica".
Desaceleración aún mayor en China
El crecimiento de China podría desacelerarse a 6,4% este año si la salida de Grecia del euro hace que el crecimiento económico global se reduzca a la mitad, tal como ocurrió con la crisis financiera de 2008. Peng Wensheng, economista jefe de China International Capital Corporation (CICC), aseguró que en este escenario el gobierno debería inyectar un paquete de estímulo para lograr la meta de expansión de 7,5% que se propuso para este año. Por su parte, el economista de Bank of America-Merrill Lynch, Lu Ting, fue más allá y advirtió que el abandono del euro por parte de Grecia podría hacer que la expansión de China se desacelere a 6% o incluso menos. Esta semana, el primer ministro Wen Jiabao reconoció que las presiones a la baja del crecimiento están aumentando, por lo que el gobierno está evaluando nuevas medidas de estímulo, como el fomento de la inversión privada y la inyección de recursos para proyectos de infraestructura.
mayores trabas a las negociaciones comerciales
El representante de comercio de EEUU, Ron Kirk, advirtió ayer que la crisis de deuda soberana de Europa y la consecuente incertidumbre en los mercados podría tener un impacto negativo en las negociaciones para reducir las barreras comerciales. El impacto se sentirá en todo el mundo, porque actualmente todas las empresas, finanzas y comercio están conectados, aseguró. La ronda de negociaciones de Doha, al amparo de la Organización Mundial de Comercio, se encuentra actualmente entrampada por las diferencias entre los países industrializados y las naciones emergentes, encabezadas por China.
miércoles, 2 de mayo de 2012
¿Cuál reforma educacional?
Yo lo veo así. Un gobierno con una crisis de credibilidad como la de este, no se puede dar el lujo de cometer una imprecisión como la que comete cuando habla de Reforma de la Educación. Antes que nada, porque no está claro exactamente a qué se refiere con esta denominación.
La posibilidad más cierta es que se esté refiriendo al paquete de medidas asociadas al financiamiento de la Educación Superior, anunciadas hace poco por el ministro. Sería raro que estuviera hablando del bullado acuerdo GANE que presentó el ejecutivo en julio de 2011, pues en este se hacían propuestas que, tal parece, ya no corren, como “considerar el ranking y las notas escolares, además de la PSU, en los sistemas de admisión”. Tal vez tendrá que ver con la superintendencia de la educación y la agencia de la calidad, pero no corresponden a “reformas” de este gobierno, sino a leyes que le preceden. Algo se ha dicho vagamente sobre mejorar los sistemas de acreditación de las universidades, pero supongo que, a falta de propuestas concretas, no califica tampoco como reforma.
Lo único que está claro, y lo ha dicho el Presidente en cadena nacional por televisión, es que para financiar una supuesta “reforma educativa” es que se propone una reforma tributaria. Puede que esté desinformada, pero no veo otra propuesta del gobierno que sea necesario financiar a no ser el nuevo sistema de préstamos del Estado para estudiar en la universidad, que nada tiene que ver con la calidad de este nivel educativo, ni qué decir de la calidad del resto del sistema. Se usaría, entonces, la expresión reforma educativa para dar grandilocuencia y un carácter emocional e irrefutable a una decisión controversial como la reforma tributaria. Una estrategia argumentativa, entonces, para asociar reforma tributaria con una causa justa y necesaria.
Es un argumento intuitivo que pasa “colado”, porque se basa en la creencia de que una mejor educación es una educación con más plata: los países que lo hacen mejor, gastan más. Y seguro que la plata es un factor importante para algunas cosas. Con más plata hay profesores mejor pagados, lo que puede influir en la selección de postulantes a la carrera docente y en asegurar que los buenos profesores quieran quedarse en la docencia porque hay mejores sueldos. Pero más plata no resuelve qué hacer con los profesores que ya están en el sistema para aportar en su perfeccionamiento. Más plata no asegura que las facultades de educación sepan cómo formar a los futuros profesores. Más plata en Chile, y lo sabemos bien, no significa mejor educación.
Dos datos concretos. Uno: los colegios más caros no aportan el valor que prometen, sino que deben sus puntajes SIMCE y PSU a la procedencia socioeconómica de sus estudiantes. Dos: los gobiernos en los últimos veintitantos años han gastado y gastado en múltiples políticas (P900, escuelas críticas, liceos prioritarios, LEM, ECBI, LEAMOS, maletín literario, SEP, PAC, etc y etc.…) que se han sucedido, reemplazado y superpuesto unas a otras, y cuyos resultados de impacto desconocemos, seguramente porque es imposible aislar una de la otra para saber qué, cómo y cuándo han influido en el aprendizaje de los niños.
¿Sabemos en qué gastar, por ejemplo, más subvención escolar? No supimos en qué ocupar el tiempo de la jornada escolar completa y más o menos botamos la plata de las agencias de acreditación. ¿Qué garantías hay de que ahora se use la plata bien? No hemos definido siquiera qué entendemos por educación de calidad. No hay propuestas del estado respecto de qué deberíamos hacer para recuperar nuestras escuelas públicas. No hay claridad sobre cómo mejorar y ya estamos juntando la plata para hacerlo.
Acomodar el financiamiento de la educación sin involucrarse con la calidad es, a mi modo de ver, otra expresión de esta nueva religión de defensa del consumidor que ha enarbolado el gobierno: su fórmula para preocuparse de los más pobres y de la clase media (eso de la clase media es otra religión en su mérito) sin tocar el sistema actual. Consumidor como sinónimo de ciudadano. Lo dije antes en otro post: las propuestas de este gobierno para educación suenan todas a facilidades de pago.
sábado, 7 de abril de 2012
El maricon del curso

Fue en octavo basico. En la capital del País Mapuche, en mi curso de 32 alumnos, había de todas las clases sociales, y obviamente muchos apellidos mapuche: Huenchullan, Lleuful, Lefi, entre algunos. Sin embargo, como en todo curso, existían también los motes del “mateo”, el “chupamedias”, el “acusete” y todas esas pequeñas discriminaciones que en esa altura de la vida uno las encuentra normales (siendo que no lo son). Pero, lo que mas llamaba la atención, era que no existía la discriminación indígena, es decir, no era común tratar de “indio” al compañero de origen mapuche, (sería porque eran mayoría en el curso) pero si que era un matonaje (bulling) constante contra el denominado “maricón del curso”.
Así, chilenos, mapuches, mateos, acusetes, chupamedias, no perdonaban ni una hora al día al “maricon” del curso. Él, no era una persona, no tenia nombre siempre se nombraba (mos) el “hueco”, el “fleto”, el “maricón” y luego el apellido correspondiente. Una saña particular le tenia uno de mis compañeros, llamado “el maton” (Roberto)
Todos los días “el maton” le rompía los cuadernos, le escupía su ropa, le gritaba “maricon culiao” de esquina a esquina de la sala, y nadie hacia nada, solo, al pasar, un grupo de compañeros le decíamos: “Ricardo, un día de estos, chico (media poco mas de un metro y medio) el mentado sujeto de tus bromas te va a sacar la cresta” (medía aproximadamente veinte centímetros más).
No hay mal que dure 100 años ni tonto que lo aguante, dice le refrán. Así fue. En Educación Física, en la duchas, “el maton” molestó por enésima vez al sujeto. Y este le advirtió: “Te voy a pegar si me sigues molestando” “Atrévete” desafió Roberto. “La vida es eterna en 5 minutos” como lo cantó Víctor. En cinco minutos, Roberto el maton yacía en el suelo mojado de la ducha cono tres combos bien dados en la cara, llorando. Entonces mi compañero, “el maricón”, se vistió y salió sin decir nada. En el curso el acontencimiento causo revuelo, no paraban de hablar de la paliza recibida por Roberto por parte de...Ernesto. Sí, Ernesto, pues desde esa vez Ernesto nunca más fue el “maricón” del curso, fue Ernesto, el que nunca mas lo escupieron ni le gritaron nada, el que llegaba con los cuadernos enteros a la casa, Ernesto al fin, lo reconocimos como un par. Luchó por su derecho a no ser menospreciado, de la forma mas primitiva, con sus manos cerradas encajándole certeramente tres duros puñetazos a la discriminación y al odio.
Al terminar de leer este relato, recordando mis tiempos estudiantiles, me doy cuenta de cuanto prevalecen estos términos discriminatorios. Chico, gordo, feo, mateo, chupamedias, hasta que el nombre de pila de un compañero virtualmente desaparece ante el mote, cada día, y eso habla de generaciones perdidas ante la discriminación al otro y que poco nos percatamos del tipo de adultos que seremos tarde o temprano.
Daniel Zamudio me hizo recordar esta experiencia y quiero imaginar que Daniel encajó tres puñetazos a esa jauría bestial que venía en su busca. Quiero pensar que Daniel cayó luchando con sus manos en puño, quiero pensar que si hubiese sido uno a uno, Daniel estaría con nosotros. Quiero pensar que Daniel partió perdonándonos. Quiero terminar, y es verdad, con una esperanza: Luego de la pelea, Roberto y Ernesto, fueron amigos y compañeros, no de los mejores, pero amigos en el curso
sábado, 24 de marzo de 2012
Aysen y su nuevo rockstar

Las primeras palabras de Iván Fuentes, el sorprendente líder de las protestas de Aysén, al llegar a Santiago fueron seguidas de una de las mayores avalanchas de comentarios positivos en las redes sociales que se recuerden, desde la irrupción el año pasado de Camila Vallejo.
La comparación no es banal. En los mismos días en que se desdibuja el respaldo trasversal a la joven dirigente comunista, que perdió la presidencia de la Fech, se engrandece la figura de un hasta hace poco desconocido dirigente de una región olvidada.
Bajo, de pelo ralo, ojos pequeños y hablar aflautado, el dirigente posee la elocuencia sencilla pero profunda de los líderes auténticos. No reconoce militancia política, pero hace gala de una perspicacia superior a la de muchos políticos profesionales.
Califica de “ley maldita” a la ley de seguridad del Estado porque “le están dando un mal nombre a dueñas de casa y gente de trabajo de Aysén”. Y agrega que si existe esta ley, “también debería existir una ley que castigue la inoperancia política”.
Su primera conferencia de prensa en Santiago, transmitida en directo por los canales de noticias, era la de un rock star de la política ciudadana. “Está bien que el gobierno mande y también nos pueden doblar la mano… pero no nos quiten la dignidad”, partió diciendo con un discurso en que ofreció diálogo y negociación razonable, pero sin desautorizar las tomas y los cortes de caminos.
También se dio tiempo para filosofar sobre la paz social, que se pierde, dijo, “cuando nos volvemos insensibles al dolor ajeno y ganar plata es lo más importante”.
Cuando le preguntaron por la ausencia del Presidente Piñera, de gira en Vietnam, fue categórico: “A lo mejor el Presidente tenía una cita ineludible, pero si yo tengo un problema en la casa, lo voy a resolver”.
Oriundo de Longaví y uno entre una docena de hermanos, tuvo la infancia azarosa de la mayoría de los niños pobres de Chile. Trabajó desde muy niño y tuvo la suerte de ser “adoptado” por una familia distinta a la suya, en el seno de la cual pudo estudiar y terminar la secundaria. Se fue a Chiloé donde aprendió el oficio de pescador y, de ahí, pasó a Aysén. Aunque votó Concertación, desconfía de los políticos y tiene una capacidad innata para manejar asambleas. Hay un detalle relevante: ayer, cuando entraba por primera vez a La Moneda en medio del clamor popular espontáneo que lo vitoreaba en las calles, se acercó a la estatua de Salvador Allende para sacarse una foto de recuerdo, como un turista social cualquiera.
Poco antes de las 11 de la noche salió de La Moneda como un ganador. Tras horas de conversación con el Vicepresidente Rodrigo Hinzpeter había logrado reabrir el diálogo, sacar las fuerzas especiales de su región y la promesa del gobierno de estudiar el retiro de la querella contra 22 de sus compañeros por Ley de Seguridad del Estado. A cambio, sólo se comprometió a lo mismo que ya habían acordado hace unos días: comenzar a retirar el bloqueo de caminos.
Pero su mayor triunfo fue mediático. Logró poner al movimiento por Aysén en el centro absoluto de la política y de la agenda, con reporteros siguiendo cada uno de sus pasos y con “breaking news” cada vez que hablaba.
Minutos después de salir de La Moneda, Fuentes llegó al Teatro Caupolicán, abarrotado de artistas y público en apoyo de Aysén, levantando los brazos y en medio de una ovación. “La Patagonia ruge hoy con todos ustedes”, resumió.
Le queda una ardua tarea para lograr un acuerdo y uno mucho mayor si quiere de verdad cambiar el sistema, como dice. Pero ha comenzado ganándose el corazón de una mayoría.
miércoles, 14 de marzo de 2012
La vida por los demas
El año pasado, cuando ocurrió el terremoto de Japón y la fusión de los reactores atómicos de Fukushima se hablaba en todo el mundo de los “héroes de Fukushima”, en referencia a los 50 obreros que supuestamente se ofrecieron de manera voluntaria para trabajar en condiciones infrahumanas en la planta nuclear, para impedir un desastre y para poder paliar la situación.
Se decía que la mayoría de ellos tenían más de 60 años, muchos de ellos jubilados o a punto de jubilar. Supuestamente la razón por la que se habría apelado a ellos fue porque de desarrollar cáncer o algún problema producto de la exposición a las altas radiaciones de la planta, ya estarían muertos cuando eso ocurriera.
Sin embargo, a un año del accidente nuclear dos publicaciones han mostrado la realidad del asunto. La revista The Daily Beast entrevistó a varios de los operarios que trabajaron para poder detener los efectos desastrosos del accidente nuclear. Los nombres se mantienen en el anonimato por temor a represalias de la empresa Tepco, quien controla la planta.
Finalmente, fueron 180 personas las que tuvieron que pasar por la odisea de vivir en condiciones extremas con el fin de poder ayudar en las tareas de recuperación de la planta nuclear. Trabajaron en jornadas de 12 horas, consumiendo dos comida deshidratadas dos veces al día, con racionamiento de agua y estando bajo niveles de radiación que superaban en algunos casos hasta 10 mil veces los índices normales.
Los turnos eran de 50 personas, con el fin de no exponerse “mucho” a la radiación… (suena a chiste). La población cercana, a unos 20 kilómetros, fue evacuada completamente. Se temía la explosión de nuevos reactores nucleares. La Agencia Internacional de Energía Atómica y el gobierno japonés situaron el accidente en un nivel 5 de una escala de 1 a 7.
Ha pasado un año de aquel fatídico día. Sin embargo, los operadores de la Tokio Electric Power Company (Tepco), que controla la central, algunos trabajadores ya jubilados, bomberos y militares que trabajaron en la planta nuclear permanecen en el anonimato. La revista Newsweek publicó un artículo en que seis miembros del equipo de los llamados "Héroes de Fukushima" dieron detalles de su experiencia, aunque sin revelar su identidad.
Varios rebelaron que fueron citados a la planta sin saber exactamente la envergadura del desastre, que no sabían exactamente a qué estaban expuestos y que luego, no se les suministraron a todos las ropas adecuadas, que hubo amenazas para permanecer, que a algunos se les ofreció cuadriplicar sus sueldos para que permanecieran, que se incorporó a gente que no era especializada, incluso se habla hasta de la mafia japonesa.
Lecciones, muchas, en tiempos de crisis las personas hacen lo que sea para solucionar los problemas que surgen, siempre hay héroes anónimos que están dispuestos a hacer lo que la mayoría evade, no obstante, también aparece lo peor de muchos que se expresa en mentiras, engaños de la prensa, encubrimiento de actividades ilícitas, y todo para mantener las apariencias y para hacer aparecer el daño menor de lo que realmente es, en eso, no faltan los políticos que intentan cubrirse las espaldas para salir bien parados. Pero, ¿cómo se esconde un desastre de una central atómica? ¿Cómo esconder la ineficiencia, la falta de garantías, la improvisación, el no hacer lo que se debe en el momento en que es correcto?
Los nipones con toda su fama de cumplidores y responsables, han dejado en evidencia, un aspecto de la naturaleza humana que siempre está latente: La codicia puede más, la ambición es el único motor que mueve a algunos y, lamentablemente, siguen usando a otros como “desechos humanos” y para cubrirse las espaldas los llaman, eufemísticamente, “los héroes de Fukushima”, que como siempre en la historia, los que arriesgan, los que se exponen, los que reciben la radiación terminan siendo anónimos… mientras el político de turno sonríe para las cámaras, nada nuevo, aunque suceda al otro lado del planeta, muy lejos de Chile.
sábado, 25 de febrero de 2012
"El otro festival"
116
Aunque las miradas de muchos chilenos están puestas por estos días en Viña del Mar, es en otra región del país donde se vive el espectáculo. Es en este caso, uno triste y donde no se canta, sino que se clama. No se reparten premios a destajo, sino que se ruega por ayuda. Uno donde no hay antorchas, sino fogatas. Donde no hay monstruo, sino una comunidad que quiere dejar de ser espectadora, para asumir como protagonista. Uno donde no hay humor, sino dolor. Donde no hay opulencia ni glamour, sino pobreza y cruda honestidad. Un espectáculo donde los animadores, emplazados en un distante escenario en Santiago, por ahora están a punto de llevarse las pifias.
Cansados, postergados y con una comprensible sensación de abandono, los habitantes de Aysén sacaron la voz hace 12 días para hacer sentir sus legítimos reclamos. Viven en un aislamiento casi permanente y sin conexión terrestre con el resto del país. No hay manera de llegar a la región por tierra si no es pasando por Argentina. La única forma que tienen de viajar hacia el norte de Chile es vía marítima o aérea. Esto hace que el costo de la vida sea casi un 40% mayor que en el resto del territorio. Sus habitantes pagan cinco veces más por la fruta, la harina vale el doble, los combustibles son un 30% más altos que en Puerto Montt, acusan tener la luz más cara del mundo y el agua más cara de Chile. Para que se hagan una idea, en Caleta Tortel no hay teléfono fijo ni señal de celulares y en Villa O'Higgins no tienen ni siquiera una posta.
Muchas cosas les han prometido. Muy pocas les han cumplido. Considerando que, políticamente hablando, la región tiene menos relevancia que la comuna más chica de la Región Metropolitana, sus demandas siempre quedan al final de las listas de pendientes de los distintos gobiernos.
Esta vez sacaron la voz con fuerza. Organizaciones sociales, juntas de vecinos y asociaciones gremiales, movimientos ciudadanos sin ideologías, exigen que sus demandas sean atendidas de una vez por todas. Entre otras cosas, están pidiendo infraestructura en salud, una universidad pública de calidad, la implementación de un sueldo básico regionalizado que considere el costo de la vida en la zona, pagar un precio justo por los combustibles y la construcción de rutas de acceso.
Aunque el Presidente Sebastián Piñera anunció en octubre pasado un plan de conectividad para Aysén que considera un acceso terrestre, este recién estaría listo en 2017. Respecto del resto de las demandas, el gobierno evalúa fórmulas para bajar el costo de los combustibles, a través de subsidios al traslado y la distribución de los mismos en Aysén. También estudia anticipar parte de la inversión pública considerada en el proyecto de desarrollo 2010-2014 para la región. Aunque el Gobierno dice estar poniendo atención a lo que se está pidiendo, por ahora sólo ha anunciado soluciones parciales en salud y transporte.
Como ha ocurrido con otros movimientos sociales durante los últimos dos años, en este caso la reacción también tardó en llegar. De hecho, la primera respuesta de un ministro fue considerar que las protestas eran parte de un “montaje”. Así como en su momento fueron desestimadas las movilizaciones en Punta Arenas y Calama, aquí casi se repite el mismo error. No ayuda mucho que otro ministro diga que las demandas tienen que ser “realistas”, como si éstas no lo fueran.
En un país donde las regiones pesan siempre menos que Santiago, la historia de postergación y olvido de Aysén se repite en muchos otros lugares del país.
La paradoja mayor es que precisamente en esas regiones es donde está la mayor cantidad de recursos naturales que se explotan: bosques, agricultura, ganadería, agua y minería. Dan más de lo que reciben. Por lo mismo, decir que la Undécima Región lideró el crecimiento en el 2011, con un 19,4%, no sirve de mucho si consideramos a dónde van a parar esos recursos. Ya sabemos que no se quedaron ahí.
Este jueves se acordó que todo diálogo con la zona se canalizará a través de la Intendencia. Una mala señal porque las autoridades regionales no son electas por la ciudadanía, sino designadas desde la capital por el gobierno de turno. ¿Qué contrapeso pueden hacerle al gobierno central? ¿Qué poder real tienen esos habitantes si no pueden escoger a su líderes regionales? ¿Cómo pretende el Gobierno demostrar que se está haciendo algo para evitar el centralismo si las soluciones se discuten en Santiago?. El centralismo hace que se pierda la visión sobre realidades diversas que afectan a un país con una geografía tan dispar como la nuestra.
Dice el refrán que “Dios está en todas partes”. Será cierto, pero en el caso chileno, Dios atiende en Santiago. Y, como mucho, por estos días en Viña.
jueves, 16 de febrero de 2012
A dos años del 27/F
Se acerca el segundo aniversario de la tragedia del 27F, que marcó el fin de la era de Concertación en el gobierno y, previsiblemente, la agenda comienza a teñirse de acusaciones mutuas entre las dos coaliciones que desde hace 20 años dominan el panorama político. Los calificativos de “cara de palo” van y vienen con una ligereza abismante, tratándose de autoridades que tienen o tuvieron roles relevantes en la conducción del país. Los índices de aprecio por los políticos de ambos bandos siguen en los niveles más bajos de que haya registro, pero las autoridades actuales y pretéritas demuestran que no han aprendido nada y siguen combatiendo en un ring que a pocos interesa.
Es evidente que la justicia tiene que hacer su trabajo para determinar responsabilidades penales, pero los líderes políticos tienen el deber de generar las condiciones para que nada se eso se repita y no empeñarse en batallas mediáticas sin destino.
Todo lo que hasta ahora arrojan las investigaciones sobre lo ocurrido esa fatídica madrugada tras el terremoto apuntan a una serie inconcebible de errores humanos, falta de profesionalismo, carencias técnicas e inadecuado entrenamiento de funcionarios.
Las autoridades políticas de ese momento no lo hicieron bien, pero nada indica que hayan tenido un comportamiento doloso. Y es muy dudoso que, ante las mismas circunstancias, las actuales lo pudieran hacer mejor, sobre todo al revisar la lista de desprolijidades que tienen al gobierno bajo los mínimos de aceptación popular.
Lo cierto es que Chile tiene enormes déficit de profesionalismo y de seriedad en sus instituciones oficiales y ese problema cruza los gobiernos sin distinguir colores políticos.
Un notable reportaje de investigación sobre esa madrugada realizado hace un mes por sitio CIPER mostró con detalle la cadena de errores, malos entendidos y peores decisiones que jalonaron esa jornada. Leerlo es ver una radiografía del Chile a medias, el reino del “yo creí que” y “yo pensé que”.
Esa madrugada, los funcionarios del SHOA emitieron oportunamente una alerta de tsunami, pero los responsables de la ONEMI no supieron leer el fax y creyeron que se trataba de una “alerta amarilla” que los instaba a estar atentos, pero no a decretar una evacuación masiva. Más tarde, cuando llegaron a sus puestos los jefes máximos de ambos organismos y las olas arrasaban las costas de la zona central, el SHOA evaluó mal los nuevos datos y canceló la alerta de tsunami, generando más confusión.
Dos recuerdos traumáticos alojados en el inconsciente colectivo también jugaron un rol distorsionador. El primero fue la falsa alarma de tsunami generada en enero de 2005 en la VIII región, que generó saqueos, heridos y hasta muertes, causando la vergüenza institucional del SHOA, aun cuando ese organismo no tuvo ninguna responsabilidad en un rumor que surgió, al parecer, en poblaciones de la armada en Talcahuano, producto de una mala lectura de un informe de ese organismo. Teniendo ese antecedente en el recuerdo fue que el jefe de SHOA retiró su alerta de tsunami cuando constató que las primeras olas fueron de muy pequeña magnitud. El segundo tuvo que ver con la demora en decretar zona de catástrofe en algunas áreas, lo que facilitó el pillaje y el desorden.
No cabe duda de que para un gobierno de centro izquierda, al final de su mandato, debió ser incómodo dejar el control de grandes masas de población civil en manos de las fuerzas armadas, por primera vez desde el fin de la dictadura.
La endémica falta de recursos, los errores humanos y la débil capacitación de los supuestos expertos, es decir, una cultura de escaso rigor y mala educación, están en la base del problema y no hay ningún indicio de que ellos se estén superando. En casi cualquier tragedia o emergencia donde pongamos los ojos, desde el incendio en la cárcel de San Miguel hasta los esfuerzos de reconstrucción, desde el virus ISA hasta La Polar, podemos encontrar los mismos ingredientes: falta de recursos, normas confusas o inoperantes, funcionarios poco capacitados, errores de procedimiento, pequeñas o grandes corruptelas y “amiguismos” que agravan los problemas.
Mientras los dirigentes políticos no pongan esta realidad en primer lugar y dejen de lado las zancadillas menores, la ciudadanía difícilmente volverá a confiar en ellos.
miércoles, 1 de febrero de 2012
¿Quién podrá defenderlo?
No tenía por dónde perder. Para la Democracia Cristiana, negociar con Renovación Nacional un pacto que modifica el actual sistema político es lo que los gringos llaman el “win-win”. Gana por el lado que se le mire. En el peor de los casos, de no llegar a buen puerto, la directiva encabezada por Ignacio Walker podría haberse mostrado como el único partido de la oposición que intentó negociar con el oficialismo, aun cuando, al final, las cosas no resultaran. En el mejor de los casos, o sea, el actual, se reinstaló como la única colectividad concertacionista capaz de articular acuerdos con la derecha.
Las tratativas con la tienda de Carlos Larraín le permiten a la DC revalidar su perfil de centro, consiguiendo un contrapeso al giro hacia la izquierda que viene dando la Concertación. Mientras en el PPD insisten en impulsar un frente progresista que fortalezca el acercamiento con el PC, el MAS y otras fuerzas de izquierda; el PS explora caminos en la misma dirección y el ex Presidente Ricardo Lagos revive el debate en torno a crear un partido único que aglutine al PS, PPD y PRSD, la Democracia Cristiana mira hacia el centro. No sólo gana musculatura para presentar un candidato propio en las primarias presidenciales de la oposición, sino que la mesa que encabeza Walker se anota puntos extra que la reposicionan. Puede que incluso algunos dentro de la Concertación estén enojados con la forma en que se negoció todo a sus espaldas, pero en público no tienen ningún argumento objetivo para levantar críticas. Al fin de cuentas, la DC consiguió acordar con uno de los partidos de la Alianza un pacto que podría terminar por fin con el binominal.
Ignacio Walker camina victorioso. ¿Se puede decir lo mismo de Carlos Larraín? A primera vista muchos pensaron que sí. Su liderazgo estaba cada vez más cuestionado al interior de RN y era público y conocido que un grupo de disidentes estaba haciendo todo lo necesario por correrlo a un lado. Que ahora apareciera firmando un pacto con la DC lo devuelve a la vida como un líder con poder y capacidad negociadora. Además, empieza a materializar así una de sus más famosas obsesiones: acercar posturas con la Falange. Por último, se convierte en el único dirigente de la Coalición capaz de exhibir resultados concretos frente a la exhortación del Presidente Piñera de salir a buscar consensos para reformar el binominal. Sin embargo, todo lo ganado con esta movida puede que no le alcance para, en la raya para la suma, quedar con saldo positivo.
¿Qué pudo haber llevado a Larraín a realizar esta arriesgada maniobra a espaldas del Gobierno, sus socios y su propio partido? Los que lo defienden (que no son muchos) dicen que se la jugó por evitar que el pacto naufragara por “exceso de protagonismos”. Y aun cuando el hombre más cuestionado del momento nunca ha sido un particular portaestandarte del necesario cambio que requiere el sistema electoral, hace un par de meses publicó un artículo en el que exponía una crisis en los partidos y en la relación de estos con el gobierno de turno. En él señalaba que había que abrir completamente el abanico para permitir la operación de 15 a 20 partidos con representación, trasladando la faena política a la configuración permanente de acuerdos y coaliciones más amplias. Claro que Larraín no pone tanto énfasis en un cambio al binominal por uno proporcional moderado como sí lo hace respecto de instalar un régimen semipresidencial.
Aparte de lo evidente -negociar con la oposición un acuerdo tan delicado sin advertir a sus propios socios- precisamente lo qué más dolió en el entorno del mandatario es que el documento de Larraín hable de un "presidencialismo exacerbado (que) se encuentra en proceso de agotamiento" y que "la centralidad de ese poder presidencial, cuando se debilita, repercute en todo el sistema". Con Piñera tan abajo en las encuestas es imposible que en La Moneda no se tomen el párrafo como una crítica personal.
Amigos no son. De hecho, el abogado ha sido un duro crítico de la gestión del Jefe de Estado y no ha tenido pelos en la lengua cuando ha acusado a su círculo más íntimo en palacio de digitar la operación de los disidentes para sacarlo de la directiva del partido. Si antes tenía enemigos en el segundo piso, ahora se ganó unos cuantos más.
Sus problemas no son sólo con La Moneda. Larraín aparece quebrando las confianzas con la UDI justo cuando intentaban ordenarse para enfrentar la discusión sobre el binominal. De hecho, dos días antes de conocerse el anuncio conjunto de RN y la DC, el Gobierno había logrado bajar la temperatura dentro de la Coalición en este tema y también respecto de la reforma tributaria. El senador RN estuvo comiendo en la casa del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, junto al vocero Andrés Chadwick y al presidente de la UDI, Juan Antonio Coloma, y no dijo nada. Imposible que los otros comensales no se consideren traicionados.
Aunque una buena parte de las bases militantes de RN apoyan a Carlos Larraín, que probablemente buscará un nuevo período al mando de la colectividad, es muy probable que ahora quede más solo que nunca. Aparte de un par de personajes que lo acompañaron en esta arriesgada aventura, no hay muchos líderes de RN que se sientan cómodos con su actuar. No es tan claro que estén dispuestos a jugarse la vida por defenderlo de ahora en más. La UDI terminó por perderle la confianza y en La Moneda lo consideran un traidor. Incluso la DC puede que lo deje solo. Walker defenderá el acuerdo, pero cuesta apostar a una defensa personal del senador RN.
El binominal tiene sus días contados. ¿Los tiene también Larraín? ¿Cuánto tiempo podrá mantenerse a flote y con tantas tormentas en contra? ¿Quién podrá defenderlo?
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