jueves, 25 de junio de 2009

parlamentarios

La indagación de TVN sobre el no-trabajo parlamentario mostró más pirotecnia que contenido. Publicar que parlamentarios votan por otros en la sala puede ser una buena denuncia siempre que esta hubiese estado acompañada de acusaciones fundadas sobre cómo, por ejemplo, los respetables ni siquiera se interesaron en leer o debatir la ley que era sancionada. Mucho más inquietante que saber si algún legislador sigue desde el Congreso las carreras de caballo, habría sido enterarse de los parlamentarios que votan leyes teniendo intereses personales en ellas. O congresistas que piden más mano dura en el tráfico de drogas pero que las consumen habitualmente. Calcular cuánto gana y en qué gasta un diputado la plata de todos nosotros es bueno saberlo, pero mucho mejor habría sido establecer quienes y por qué rechazan discutir las leyes que obligan a regular el trabajo y los deberes de los parlamentarios. Mejor saber si el patrimonio de los Senadores sde condice con su declaración pública de intereses. Acusar a los honorables porque se meten a Facebook no sólo me parece una denuncia infantil, sino que torpe y miope. Mejor saber por Facebook lo que nuestros elegidos hacen, que no tener idea del trabajo que realizan.

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