miércoles, 30 de diciembre de 2009

Candidato sin Partido


Eduardo Frei busca hacerse cargo del "descontento ciudadano con la forma en que se hace política" al tomar distancia de los partidos, los mismos sobre los que basó su argumento de superioridad sobre Marco Enríquez-Ominami en primera vuelta. A su vez, reconociendo que las críticas del senador tenían mérito, el diputado ex PS busca formar un nuevo partido.
Si la iniciativa de Enríquez es extemporánea, la declaración de Frei ignora que el problema de la Concertación está en que sus partidos funcionan mal. En vez de anunciar prescindencia, el abanderado debe forzar el cambio que las colectividades necesitan.
Como candidato, Enríquez dijo que sin partidos no hay democracia pero, por otro lado, hizo esfuerzos débiles para crear una tienda alternativa. Al formar su propia lista parlamentaria, desechó la tesis de convertir la primera vuelta en primarias concertacionistas y convertirse, por la fuerza de los votos, en el candidato oficialista. La lista parlamentaria del diputado, sin embargo, sólo obtuvo el 4,6%: la mayoría del 20% que lo apoyó en la primera vuelta prefirió postulantes de la Concertación al Congreso.
En primera vuelta, Frei correctamente fustigó a Enríquez por no tener partidos. La consigna parecía ser que sin estos no hay democracia, hay populismo. Ahora, en segunda vuelta, Frei marca distancia con esos mismos partidos que son barrera de contención contra el populismo. Y, olvidando que su nominación emanó de la voluntad de esas colectividades y no de un mandato popular, toma una decisión electoralmente atractiva, pero estructuralmente equivocada. Sin partidos no hay democracia. Pero con partidos que no funcionan bien, la democracia funciona mal.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Camilo el dia despues


Camilo Escalona ha mostrado poca disposición a renunciar después de que su partido cayera de 15 a 11 diputados y obtuviera su votación más baja desde 1993. Como buen estratega, el presidente del PS ya no está pensando en la cada vez más improbable quinta victoria presidencial de la Concertación. Y porque sabe que su partido debe prepararse para un nuevo escenario donde estará en disputa el control de la izquierda con el PC y el marquismo, el senador se prepara para lo que se viene después del 17 de enero. Después de todo, qué sentido tiene intentar rescatar a un candidato que, por más que se corrió a la izquierda, nunca se ganó el corazón socialista.

Escalona ha demostrado ser uno de los políticos más disciplinados y exitosos de la Concertación. A los 18 años sobrevivió el golpe de 1973 y, después de una vida clandestina, reemergió a los 34 años como diputado en 1989. En 1997, sin embargo, cuando ya era el principal líder del PS, tropezó en su intento por ser senador. En aquella negociación, cedió al PPD varios escaños seguros de diputados a cambio de su posibilidad de desafiar a Andrés Zaldívar por Santiago Poniente. Aunque su derrota le costó la presidencia del partido, no perdió el poder. Cuando Lagos llegó a La Moneda, pasó por sus peores momentos. El entonces Presidente le dio una oficina en el búnker de Palacio. Pero él ya manejaba el juego de la paciencia y esperó su turno.

En diciembre de 2001, volvió a la Cámara, esta vez por Lota. Su retorno a las grandes ligas coincidió con la repentina aparición de Michelle Bachelet. Perteneciente a la misma ala más izquierdista del PS, la doctora se convirtió en popular ministra, primero en Salud, y luego en Defensa.

Escalona supo aprovechar la oportunidad y de la mano de Bachelet, su poder fue creciendo.

Cuando ella llegó a la Presidencia, él llegó al Senado representando a la X Región y se convirtió en su principal apoyo. Andrés Velasco tuvo en el senador a su mejor aliado en el Parlamento. Si bien el ministro defendía posturas bastante más a la derecha de Escalona, el timonel socialista entiende que la lealtad pasa por tragarse sapos, incluso gigantescos sapos neoliberales.

Con Camilo al mando, varios socialistas connotados -Arrate, Ominami, Navarro y Enríquez-Ominami- dejaron la colectividad. Al intentar poner orden, Escalona devino en autoritarismo y, lo que ganó en disciplina, lo perdió en diversidad. Lo que sumó en orden lo perdió en deliberación. El partido perdió líderes y votantes.

Si bien su alejamiento hoy abriría una oportunidad para salvar la candidatura de Frei, él sabe que el PS caería en una guerrilla entre las distintas facciones que consumirían al socialismo y lo harían olvidar la elección.

Aunque la silbatina contra los jefes de partido se escuchó con fuerza en el acto del Estadio Nacional -que buscaba relanzar la candidatura de Frei-, es improbable que Escalona escuche ese llamado. Eso equivaldría a mostrar deslealtad con su partido, con su candidato, con su Presidenta y con lo que considera es el futuro del socialismo. La lealtad de Escalona es a toda prueba, incluso superior al instinto de supervivencia de la candidatura presidencial. Para él, el PS es más importante que la coalición y, como aprendió en 1973, la supervivencia es más importante que la vida del propio Presidente, especialmente cuando por un lado está en juego el futuro político de Frei y por otro lo que el percibe como el futuro del socialismo.

martes, 15 de diciembre de 2009

El marquismo concertacionista


Ahora que su quinta victoria presidencial consecutiva depende de que una sustancial mayoría de los votantes por Marco Enríquez-Ominami apoyen a Frei en segunda vuelta, la Concertación debe entender las razones que llevaron a muchos simpatizantes de centro e izquierda a apoyar al candidato díscolo. En vez de buscar el apoyo del propio candidato o de sus aliados emblemáticos, la Concertación debe escuchar el mensaje que llevó a tantos concertacionistas a mostrarse disconformes y hacerse cargo de sus causas.
Sería un error intentar atraer los votos descontentos de la Concertación concentrándose en los síntomas -el voto por ME-O- y olvidar las causas que llevaron a tantos simpatizantes de centro e izquierda a abandonar a la Concertación en su voto para presidente. Después de todo, la Concertación volvió a obtener la mayoría en la votación parlamentaria, pero por primera vez por escaso margen, perdiendo todos sus doblajes. y quedando en desventaja en la Cámara. A 20 años de la recuperación democrática, la coalición y el Juntos Podemos sumaron un 44%. Pero su candidato presidencial fue incapaz de igualar esa votación.

Si la Concertación cree que Frei tiene debilidades personales incorregibles -o que como candidato simplemente no funcionó-, de poco le servirá hacer el esfuerzo por ganar la segunda vuelta. Pero si la coalición entiende que su piso es la votación parlamentaria, entenderá que la victoria en segunda vuelta no es imposible. De ahí que tenga sentido salir a buscar el apoyo de los que hoy votaron por Enríquez-Ominami.La mayoría de ellos votó también por candidatos concertacionistas en la parlamentaria. El suyo es un voto de protesta contra las malas prácticas de la Concertación y un voto afirmativo por una democracia más participativa, por más tolerancia y por renovar la política.

El mensaje es claro. Si la Concertación quiere mantenerse en el poder, necesita demostrar que ha escuchado ese mensaje y que tomará medidas para reencantar a esos electores inconformes. Si la Concertación entiende mal el mensaje, saldrá a buscar el apoyo personal de ME-O y de otros líderes políticos que lo apoyan. Pero aun si logran sumar a los rostros, los votantes bien pudieran optar por otro camino. Es necesario abordar las causas profundas que produjeron ese descontento.

Los resultados de hoy dejan en claro que la Concertación sigue siendo una fuerza electoral relevante. También ha quedado claro que la derecha, pese a presentar un candidato moderado y moderno, no es capaz de atraer la mayoría del electorado. Si la Concertación lograr abordar las causas de ese descontento, entonces el grueso de la votación de Marco Enríquez-Ominami se sumará a Eduardo Frei en segunda vuelta. En los votos que sumaron anoche los candidatos Frei, Enríquez-Ominami y Arrate se encuentra el camino para la victoria concertacionista.

martes, 20 de octubre de 2009

Becas Chile recargada: Faltó transparencia




El nuevo escándalo producido en la asignación de becas para estudios en el exterior responde a la incapacidad de practicar adecuadamente la transparencia. La decisión de cambiar arbitrariamente la ponderación de los distintos elementos que influyen en el puntaje de los postulantes es inaceptable. Pero fue la falta de transparencia sobre los resultados de las evaluaciones anónimas, que incorporan consideraciones objetivas y subjetivas, lo que alimentó las dudas de algunos perdedores que se sentían poseedores de suficientes méritos.

Por cierto, el antiguo sistema de becas era mucho menos transparente. En su asignación reinaba la discrecionalidad total por parte de la autoridad. Eso llevó a que muchas becas se asignaran sin consideraciones estrictamente meritocráticas. Gracias a la decisión del gobierno de Bachelet de aumentar el monto y número de becas a partir de 2008, se avanzó sustancialmente en transparencia y se introdujeron principios más meritocráticos. Se incorporó la participación de evaluadores externos por distintas áreas. Su trabajo consistió en asignar puntaje a los diferentes elementos de la postulación de un candidato. Los evaluadores atribuyeron puntaje a los antecedentes académicos, la trayectoria laboral, las razones de la postulación, las cartas de recomendación, el proyecto de investigación doctoral o de maestría, y el nivel y calidad de la universidad.


Pero los avances en transferencia resultaron insuficientes. Los evaluadores no sabían el número total de postulantes en su área. Sólo tenían acceso a información de postulantes que les fueron asignados bajo desconocidos criterios. Aunque cada postulación fue entregada a dos evaluadores, algunos postulantes pudieron ser evaluados de forma más complaciente. Es verdad que resulta imposible que un evaluador externo revise todas las postulaciones de su área. Además, es inevitable que se mezclen criterios subjetivos con consideraciones objetivas al asignar puntaje. Como los evaluadores no podemos saber si los postulantes serán aceptados en las universidades que señalan como sus primeras opciones, debemos juzgar sobre intenciones y no sobre posibilidades reales de estudio. Todos estos son problemas insolubles, pero la transparencia en las evaluaciones ayudaría a mitigarlos.

Tanto los candidatos ganadores como los perdedores deberían tener acceso a resultados detallados de sus evaluaciones. Si pudieran recibir los resultados de cada evaluador y no sólo el promedio, los solicitantes también sabrían el nivel de discrepancia que tuvieron los evaluadores sobre las fortalezas y debilidades de sus postulaciones. También debiese hacerse públicos los puntajes específicos de los ganadores para que los que no obtuvieron beca pudieran comparar sus puntos fuertes y débiles. Los informes de los evaluadores debieran incluir las justificaciones de los puntajes atribuidos así como recomendaciones para que los postulantes se presenten en el futuro con mejores postulaciones, de la misma forma que se acostumbra hacer cuando se revisa anónimamente un artículo para su posible publicación en una revista académica.

La información hecha pública sobre los ganadores de becas también parece insuficiente. Al informar sólo la universidad, se oculta información sobre el programa específico al que postulará. Las buenas universidades tienen posgrados menos excelentes y hay excelentes programas en universidades cuyo ranking general es menos destacado. Aunque pudiera no ser razonable que se haga público, al menos los evaluadores debieran conocer la identidad de los evaluadores que revisaron las postulaciones ganadores, para así evitar que la autoridad asigne discrecionalmente postulantes favoritos a evaluadores benevolentes.

Las fallas de diseño e implementación en el programa Becas Chile evidencian que hay que seguir avanzando para promover la meritocracia y evitar la discrecionalidad que pueda ser usada para pagar favores políticos o privilegiar conexiones. Si bien hay un componente de subjetividad en toda evaluación sobre méritos, atributos personales y respecto a la capacidad para realizar exitosamente un programa de posgrado, una mayor transparencia en los criterios de evaluación y en los resultados de dichas evaluaciones ayudaría a despejar dudas. También contribuiría a que futuros interesados sepan mejor qué fortalezas y debilidades importan más al momento de postular a una Beca Chile.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Tropezó el puntero (el debate presidencial en Chile)


Los debates presidenciales, especialmente cuando hay más de dos candidatos, difícilmente pueden producir un claro ganador.
Ya que los candidatos y sus comandos se preocupan de subir las expectativas sobre los rivales y bajar las propias, las apuestas sobre quién tendrá mejor desempeño siempre aparecen distorsionadas.
De igual forma, los ejércitos de voceros que salen a resaltar las interpretaciones favorables a sus candidatos también desfiguran los recuerdos que tiene la gente. Adicionalmente, el hecho que la mayoría de los televidentes del primer debate sean simpatizantes comprometidos, al final del día, el evento tiene poca incidencia directa sobre la intención de voto.

Pero los debates tienen un gran efecto sicológico sobre los equipos de campaña y los simpatizantes más comprometidos. También, instalan percepciones en los medios de comunicación y líderes de opinión, que a esta altura de la campaña están más atentos que el público en general. Los debates ponen temas que sobreviven por varias semanas en el campo de batalla de campaña. Por eso, aunque difícilmente los puede ganar alguien, los debates pueden constituir derrotas para algunos candidatos.

La mejor forma de saber quién ganó un debate es mirando el estado de ánimo de los comandos y revisando los temas que resuenan en la cobertura mediática. Siguiendo ese criterio, el debate de anoche tuvo a Piñera como perdedor. Frei acusó a Piñera directamente. Golpeó primero. Piñera, que se había visto algo nervioso y sin su acostumbrada enfática coherencia, respondió con fuerza, pero por el formato del debate, tarde. El empresario terminó cojeando por su lado más débil, la compleja combinación de política y negocios. Al acusarlo de uso de información privilegiada, Frei convirtió el debate en un cuestionamiento a la idoneidad de Piñera para ser presidente. Es cierto que el que va segundo siempre ataca. Pero sabiendo eso, Piñera pareció poco preparado para defenderse y contra atacar. Porque lleva 4 años en campaña, el discurso de Piñera pareció repetitivo. Su promesa de ser más duro con los bancos a favor de los usuarios pareció acercarlo a un terreno donde sus tres rivales tienen más credibilidad. Después de todo, cuando piensa en quién sería el candidato de los banqueros, la gente inevitablemente apunta a Piñera.

Frei concentró sus dardos en Piñera, ignorando los emplazamientos de Enriquez-Ominami. La estrategia es riesgosa. Si funciona, reduce la carrera a una cuestión de dos. Pero si la gente castiga las peleas y acusaciones mutuas, la disputa Piñera-Frei terminará por favorecer a ME-O. La decisión de ignorar a Marco refleja que Frei no está pensando en la segunda vuelta, donde necesitaría su apoyo. Si no temiera perder ante Marco en primera vuelta, Frei sería tan condescendiente con ME-O como ha sido con Arrate. Frei habló de transparencia y rendición de cuentas, pero es el único que no ha informado respecto a cuánto ha gastado y de dónde ha sacado el dinero. Frei se equivocó cuando dijo que Clinton había alabado el sistema chileno. Muchos chilenos que, a diferencia de Clinton, son usuarios del sistema podrían discrepar. En su imprecisión habitual con palabras, Frei también exageró el status de transparencia internacional. Pero en general, se mantuvo firme. Ya que las expectativas sobre su desempeño eran tan bajas, Frei no decepcionó.

Como se anticipaba, ME-O habló de futuro, esperanza y recambio. Puso un par de buenos temas, como los operadores en los hospitales y los problemas en vivienda. Pero no es fácil para un candidato de 36 años lograr mostrarse como presidenciable. Para pasar a segunda vuelta, necesita que Frei tropiece. Anoche, no lo logró. Marco sigue en carrera, pero necesita mantener su curva ascendente si quiere alcanzar a un Frei que aunque no brilla, aguanta bien.

Lo de Arrate no fue sorpresivo. Un candidato que no tiene nada que perder puede decir un par de verdades y hacer promesas. Nadie le va a pedir explicaciones sobre cómo lo va a hacer o financiar. Pero Arrate igual logró consolidarse como un candidato de protesta y de izquierda. Su buen desempeño obligará a Frei y ME-O a decidir entre cuidar su flanco izquierdo y penetrar más en parte de ese voto moderado que, después del debate, parece menos evidente que esté seguro en el campo de Piñera.

Por el número de participantes, su estructura y naturaleza, el debate no podía tener un claro ganador. Pero probablemente anoche Frei se sintió un poco más aliviado y Piñera se fue a casa sabiendo que perdió una gran ocasión para apuntalar su primer lugar. El puntero tropezó y eso significa que, en las próximas semanas, la incertidumbre sobre quién será el próximo presidente irá en aumento.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Piñera y su campeonato de mentiras


Podríamos seguir hasta el infinito con este fascinante concurso de trivia piñerista, preguntando cosas como:
¿Dice la verdad cuando jura haber votado por el No? ¿Es un colocolino auténtico?
¿Se siente un ejemplar de la clase media?
Un buen ingrediente para salpimentar la harto insípida campaña publicitaria de Sebastián Piñera sería, a nuestro humilde entender, la creación de un gran concurso denominado "Descubra cuánto miente".
Un híbrido entre la PSU y "Quién merece ser millonario", que ayudaría a calentar un poco el gélido clima que rodea su postulación tras el chiflón soplado por la encuesta CEP.
Aquí van algunos ejemplos.
"La reunión fue extraordinariamente interesante porque el Presidente Rodríguez Zapatero es un gran líder y además porque le está tocando enfrentar la crisis que afecta a Europa con mucha fuerza. El Presidente Zapatero nos contó su vida, su liderazgo, la forma en que llegó a liderar el Partido Socialista y cómo ganó dos elecciones seguidas y cómo está gobernando España".
Esos son textuales los dichos del abanderado de nuestra derecha en su reciente gira por Europa. El día anterior, sin embargo, un prestigioso portal hispano titulaba: "El líder de la oposición chilena afirma que Zapatero empobrecerá a los españoles".
Por cien mil pesos: ¿Cuándo dijo la verdad Piñera? ¿La primera o la segunda vez? Redoble de tambores.Ahora vamos a la segunda pregunta. En su currículo personal, Piñera asegura haber sido profesor de Harvard, sin embargo en dicha Universidad son tajantes. "No existe registro alguno del nombramiento de Sebastián Piñera como profesor de Economía en la Facultad de Artes y Ciencias. Aparece un José Manuel Piñera (nacido el 10/6/48, Bachiller Universidad Católica de Chile) como ayudante (Teaching Fellow) en economía entre 1971 y 1974, pero esas fechas no coinciden con la época en que Sebastián Piñera fue estudiante de posgrado.
No existe ningún registro de que alguien llamado Sebastián Piñera haya enseñado alguna vez en la Facultad de Artes y Ciencias". Por doscientos mil pesos (nuevo redoble de tambores).
¿Miente Harvard o miente Piñera? Nueva fanfarria, esta vez más prolongada en atención al pedigree de la tan mentada Universidad.No hace mucho, Piñera se comprometió a que los partidos que lo respaldan aprobarían el voto de los chilenos en el extranjero y la inscripción automática.
Por quinientos mil pesos ¿honró el candidato su compromiso?
(Perdón, esa no vale, porque todo el mundo sabe que no lo hizo y el comando del candidato no tiene por qué botar la plata. No seamos injustos). Nuevo redoble de tambores .Por un millón quinientos mil pesos, ¿dice la verdad Sebastián Piñera cuando confidencia "de niño, yo fui artista callejero, en La Serena"? Podríamos seguir hasta el infinito con este fascinante concurso de trivia piñerista, preguntando cosas como: ¿Dice la verdad cuando jura haber votado por el No? ¿Es un colocolino auténtico? ¿Se siente un ejemplar de la clase media?
Como ven, lo que se gasta en premios no es mucho, lo mismo que una que otra "paloma" ideada por algún publicitario argentino.
Y serviría para echar por tierra ese burdo mito urbano de que la verdad no es precisamente el fuerte de Sebastián Piñera.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El analisis de Patricio Navia


El analista político Patricio Navia, director del Magíster de Opinión Pública de la Universidad Diego Portales, analizó la última encuesta CEP que sitúa a Sebastián Piñera con el 37% de los votos en primera vuelta, mientras que el candidato de la Concertación Eduardo Frei obtuvo un 28% y Marco Enríquez Ominami subió a un 17%.


A juicio del analista, las cifras debieran preocupar al comando del candidato de la Alianza que si bien se obtuvo el primer lugar se mantiene estancado, mientras que el comando de Marco Enríquez Ominami sufrió un golpe ya que esperaban subir un porcentaje mayor al que obtuvieron.


Navia afirmó que si bien Eduardo Frei bajó en la última encuesta sigue siendo competitivo a pesar de demostrar desorden al interior de su comando. “Apuestan a ganar en segunda vuelta, es como mono porfiado, al final del día la gente sigue creyendo en la Concertación”, afirmó.


Con respecto a los demás candidatos presidenciales que obtuvieron un 1% en la encuesta, Patricio Navia afirmó que los grandes perdedores son Andrés Zaldívar y Alejandro Navarro ya que no tienen como financiar sus campañas. Descartó que Jorge Arrate siga el mismo camino ya que el candidato de la izquierda tiene una votación importante que negociar para segunda vuelta.


El analista político afirmó que los esfuerzos de las campañas debieran centrarse en los mensajes hacia las mujeres y el mundo popular, dirección que tomaría el comando de Eduardo Frei, ya que es allí donde el candidato oficialista tiene mayor potencial. Navia afirma que Piñera debe salir a buscar el voto de las mujeres y dejar de lado el discurso del emprendimiento que lo posiciona mejor ante los hombres.