domingo, 5 de mayo de 2013

Humbertito

En estos días de agitación política, no pude evitar acordarme de Humbertito: el clásico y entrañable personaje encarnado por Cristián García Huidobro, haciendo estupenda dupla con el gran Roberto Poblete como su amigo Gaspar (ver enlace). La dinámica era aparentemente muy simple: Humbertito nunca podía entender los chistes y la verdad, ninguna situación que le compartiera Gaspar. Éste hacía su mejor esfuerzo, desplegando todo tipo de herramientas didácticas, dramatizando las explicaciones, usando una pizarra, recurriendo a metáforas, ejemplos prácticos, encarnando distintos personajes, lo que fuera. Pero con su amigo, no había caso. El resultado era siempre el mismo: “No entiendo”, decía Humbertito. Era peor todavía, cuando según él había logrado comprender el chiste, la historia, o el ejemplo que con tanto afán le había detallado Gaspar, quien gastando su última gota de paciencia y creyendo haber cumplido su titánica labor docente, le pedía a Humbertito: “Ya, explícame entonces”. Por supuesto que lo que Humbertito había “entendido” era cualquier cosa y sus peculiares e hilarantes explicaciones, ahora sí llevaban a Gaspar a un estado máximo de frustración y sensación de fracaso. Lo increíble es que Gaspar no perdía las esperanzas y cuando Humbertito con satisfacción le decía que finalmente había entendido algo, Gaspar se ilusionaba esperando el relato que se lo confirmara. Por supuesto, éste era completamente ajeno a la realidad. Pobre Gaspar. La efectividad de García Huidobro y Poblete para hacer reír a su audiencia era notable. Los guiones estupendos, las situaciones impensables pero con una lógica dentro del absurdo, que las hacían casi creíbles. Si Humbertito y Gaspar hubieran vuelto a actuar en las últimas semanas, probablemente encontrarían una inagotable fuente de inspiración para construir sus diálogos en lo que llaman “la contingencia política”. ¿Imaginan al pobre Gaspar tratando de explicarle a Humbertito lo de la acusación constitucional en contra de Harald Beyer? Gaspar: … así funciona una acusación constitucional y por eso acusaron a al Ministro de Educación. ¿Entendiste? Humbertito: Sí clarísimo (clásica respuesta del personaje). O sea la acusación es para castigar a los que no cumplen su deber y como este ministro fue el primero que cumplió, entonces lo castigaron porque su apellido era Beyer y no Bayer, porque si es Bayer es bueno… Además de no entender nada, Humbertito tenía una imaginación delirante y una capacidad infinita para hacer mezcolanzas de hechos, nombres y lugares. Lo peor es que él se consideraba “un balaZo” (lo escribo así para poder transmitir un seseo muy típico del personaje) para lo que le pusieran por delante: los chistes, por supuesto, la historia, los deportes, la geografía, la religión, la política. Gaspar: … y para poder votar, tienes que haber alcanzado la mayoría de edad. ¿Entendiste? Humbertito: Sí. Me queda súper claro: justo cuando cumples 18, eres de la nueva mayoría. Entonces te invitan a una fiesta que se llama las primarias, pero al llegar te das cuenta que la fiesta se acabó y tienes que esperar hasta que cumplas 18 años más. ¡Clarísimo! Y así suma y sigue. Nos hacen falta Gaspar y Humbertito. Podrían ayudarnos a aclarar tantas cosas. No me importaría que las explicaciones fueran extravagantes o delirantes o absurdas. Prefiero eso a una realidad que supera la más descabellada de las fantasías. Todo lo que ha pasado en el último tiempo, desde el fervor casi religioso por una candidata cautiva, la acusación contra un ministro que hizo gran parte de su trabajo, la elección de un deudor procesado y condenado para un cargo en la Cámara de Diputados, las bajadas y subidas de candidatos a presidente, un partido de derecha que sí tiene primarias mientras los que se hacen llamar de “centro-izquierda-progresista” no las tienen y casi parecen temerle a los votantes, me hacen exclamar, al unísono con Humbertito: ¡No entiendo! Y eso que soy un balazo para hacer sándwiches.