martes, 3 de julio de 2012

Desmitificando el litio

En las últimas semanas, varios mitos sobre el litio han rondado distintos medios y las redes sociales. Se habla de que Chile posee la mayor cantidad de reservas a nivel mundial, de lo estratégico del mineral (poseemos suficiente para abastecer al resto del mundo por 1.500 años de un material clave para las baterías, que son el futuro energético del planeta). La realidad es algo distinta. Actualmente los usos del litio se distribuyen en un 28% para fibras y vidrio, 29% para baterías, 9% para grasas lubricantes, 7% para metalurgia y aluminio, 4% en aire acondicionado, 3% en medicina, 2% polímeros y un 18% en otros usos.
En términos absolutos, las exportaciones chilenas de litio equivalen al 0,42% de las exportaciones mineras de Chile y menos del 0,26% de las totales. Comparativamente, los beneficios que genera el litio sólo son un 36% mayor que la exportación de sal marina y de mesa. En términos de disponibilidad y privilegio casi exclusivo del litio, se han encontrado de 90 a 120 nuevos yacimientos, que se encuentran repartidos en más de 11 países. Además, con los procesos correctos, se puede extraer litio del agua de mar, haciendo el acceso a este mineral prácticamente ilimitado. Debido al dinamismo existente en las inversiones del mundo, si queremos obtener algún beneficio, es indispensable asegurar inversiones, ya sean públicas o privadas, las que sean más eficientes y generen mayor beneficio para nuestro país, de manera de mantenerse como un actor relevante. Además, en ningún país del mundo, salvo Chile, se clasifica al litio como “estratégico”, a excepción de la provincia de Jujuy, Argentina, lo que hasta ahora no ha impedido su explotación en el país vecino. No hay que dejar de considerar que no se sabe por cuánto tiempo más el litio sea un componente indispensable en la industria de las baterías, toda vez que se está investigando para producir sustitutos más baratos y efectivos. De ahí la necesidad de explotar cuanto antes estos recursos, antes que algún nuevo elemento pueda reemplazar al litio reduciendo su valor actual y repitiendo lo que alguna vez sucedió en Chile con el salitre.